La reinauguración del histórico inmueble de Santa Úrsula, ahora bajo el nombre de Estadio Banorte, fue una montaña rusa de emociones. Desde el desorden logístico que dejó a miles fuera en el silbatazo inicial, hasta un emotivo medio tiempo iluminado por miles de pulseras, el empate 0-0 entre México y Portugal dejó más lecciones operativas que alegrías futbolísticas.