La automotriz japonesa Toyota anunció una inversión de 3,600 millones de dólares para ampliar su planta de San Antonio, Texas, e incorporar una segunda línea de ensamblaje que comenzará operaciones en 2030. Como parte de esta estrategia, la producción de la pickup Tacoma se trasladará de manera gradual desde la planta de Tijuana, Baja California, hacia territorio estadounidense, aunque la fabricación del modelo continuará en Guanajuato, incluyendo sus versiones híbridas. El movimiento ocurre en un contexto de aranceles estadounidenses y revisiones al T-MEC, y genera incertidumbre sobre el futuro de la operación en Baja California si no se asigna un nuevo modelo antes de 2030.