En un contexto de violencia persistente y percepción de incapacidad estatal para frenarla, la más reciente encuesta semanal de ENBOGA reaviva uno de los debates más sensibles y polémicos en la opinión pública de México: la posible intervención directa de Estados Unidos en el país para combatir al narcotráfico. La pregunta formulada a la ciudadanía fue directa: “Ante la violencia del narcotráfico y la incapacidad del Estado para frenarlo, vuelve al debate la idea de una intervención de Estados Unidos en México. ¿Estarías de acuerdo con una acción directa de EE. UU.?” y los resultados muestran una opinión claramente escéptica respecto a una intervención sin condiciones.
De acuerdo con los datos recopilados por ENBOGA, apenas 16,7 % de los encuestados dijeron estar de acuerdo con que una intervención estadounidense ya es necesaria, una minoría que, si bien refleja frustración por los niveles de violencia, no alcanza a representar una mayoría significativa. Por el contrario, el 50 % de la población expresó un rotundo rechazo a cualquier forma de intervención estadounidense alegando que esto viola la soberanía mexicana, lo que evidencia un fuerte sentimiento de orgullo nacional y desconfianza hacia la idea de fuerzas extranjeras actuando en suelo mexicano. Una proporción considerable, 33,3 %, condiciona su acuerdo exclusivamente a que exista un acuerdo formal con el Gobierno mexicano, poniendo el énfasis en el respeto a las instituciones y los procesos diplomáticos antes que en soluciones unilaterales. Sorprendentemente, ninguna persona encuestada seleccionó la opción de rechazo absoluto (“Nunca”), un dato que sugiere que, aunque exista resistencia a la idea de intervención, hay un reconocimiento de la gravedad de la crisis de seguridad que vive el país.

Estos resultados deben leerse a la luz de un México donde la violencia y la inseguridad continúan siendo preocupaciones centrales para la ciudadanía. Estudios de percepción pública han colocado consistentemente al crimen organizado, el narcotráfico y la violencia como algunos de los principales problemas que enfrenta el país, incluso por encima de cuestiones económicas o políticas internas, lo que explica en parte por qué ideas radicales —como abrir la puerta a intervención extranjera— se filtran en la opinión pública cuando las respuestas estatales son percibidas como insuficientes.
La división que muestran los datos de ENBOGA no solo es relevante desde el punto de vista estadístico, sino que también pone de relieve un núcleo duro de debate en la sociedad mexicana actual: cómo equilibrar la necesidad de enfrentar a los cárteles —organizaciones profundamente arraigadas y con capacidad de violencia y corrupción que traspasan fronteras— con el imperativo de defender la soberanía y la credibilidad de las instituciones nacionales. La preferencia mayoritaria por soluciones controladas desde México, incluso con apoyo externo, refleja una opinión pública que quiere ver resultados en seguridad, pero sin renunciar a su independencia como país.
Este debate tiene implicaciones directas para la política interna y la agenda de seguridad pública de los próximos años, especialmente en un año electoral y con tensiones recurrentes en las relaciones bilaterales con Estados Unidos sobre temas de seguridad, migración y control de drogas. La encuesta ENBOGA pone sobre la mesa que, aunque el fracaso de las estrategias gubernamentales para frenar la violencia pueda alimentar ideas extremas, la soberanía y la negociación diplomática siguen siendo valores centrales para la mayoría de la población. Su interpretación y uso político, sin embargo, podría marcar la agenda pública y las dinámicas electorales en 2026 y más allá.
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