A más de cuatro años de la elección presidencial de 2030 y a uno de la gran elección de 2027, una encuesta Nacional de GobernArte ha dibujado un mapa de rechazo electoral que ya perfila el tablero político mexicano hacia el próximo ciclo electoral. El estudio, realizado entre el 6 y el 11 de enero de 2026, preguntó a la población adulta por las figuras políticas por las que “definitivamente no votarían nunca” para la Presidencia de la República, y los resultados arrojan índices de rechazo elevados para varias figuras públicas de todos los espectros ideológicos.
La lista de políticos con mayor nivel de antivoto la encabeza Andrés Manuel López Beltrán, conocido en el ámbito público como “Andy”, con un 60.4 % de los entrevistados que aseguran que jamás votarían por él en una contienda presidencial. Hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador y hasta hace poco secretario de Organización de Morena, López Beltrán ha sido objeto de críticas y controversias que van desde cuestionamientos por su estilo de vida y gastos personales hasta señalamientos de presuntos actos de corrupción, temas que, según analistas, han impactado de manera significativa su percepción pública.
Muy cerca de él figura Alejandro Moreno Cárdenas, líder nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), con un nivel de rechazo del 55.8 % entre los encuestados. La figura de Moreno, conocido en la esfera política como “Alito”, ha enfrentado una larga serie de señalamientos por presunta corrupción en diversos niveles de su carrera pública, así como polémicas internas en su partido, lo que lo ubica como uno de los políticos más despreciados por el electorado en el escenario presidencial.
La tercera posición la ocupa la senadora panista Lilly Téllez, con un 50.3 % de rechazo. Téllez, que se ha distanciado con fuerza de ciertos sectores políticos por su discurso frontal y su confrontación frecuente con figuras del oficialismo, también enfrenta un electorado que, al menos en esta medición, se muestra reticente a respaldarla para el máximo cargo de la nación.

Más atrás en la tabla, pero igualmente con niveles notablemente altos de antivoto, aparece Ricardo Anaya, excandidato presidencial del Partido Acción Nacional (PAN) en 2018, con el 46.8 % de los entrevistados que no votarían por él. Anaya, cuyo liderazgo político ha oscilado en los últimos años, sigue siendo una figura polarizante entre diversos segmentos del electorado.
El estudio destaca que estos índices de rechazo no se limitan a figuras de un solo partido. Entre otros nombres con altos niveles de rechazo se encuentran también políticos como Ricardo Monreal y Gerardo Fernández Noroña, ambos vinculados a Morena, quienes alcanzan porcentajes de rechazo del 42.6 % y 41.1 %, respectivamente. En contraste, otros actores como Marcelo Ebrard, actual secretario de Economía, registran niveles mucho más bajos de rechazo, situándose como figuras con mayor aceptación relativa en el espectro de posibles aspirantes presidenciales.
Para las y los analistas políticos, el fenómeno del antivoto registrado por GobernArte indica no solo la fragmentación y desconfianza hacia las figuras tradicionales, sino un electorado que ya empieza a expresar con claridad sus reservas ante candidaturas potenciales para 2030. La alta proporción de ciudadanos que se niegan a considerar a estos políticos como opciones viables subraya los retos que enfrentan los partidos para renovar liderazgos y reconectar con una ciudadanía exigente e insatisfecha con el presente panorama político.
La encuesta, con un diseño metodológico que incluyó 500 entrevistas a personas adultas y un nivel de confianza del 95 %, ofrece un primer termómetro de la percepción ciudadana en un momento en el que la escena política nacional se mueve entre la renovación de figuras, el desgaste de los liderazgos emergentes de años anteriores y la búsqueda de nuevos perfiles que puedan capitalizar las expectativas y frustraciones de un electorado cada vez más crítico.