En un movimiento que ha sacudido tanto al mundo musical como al debate sobre el papel ético de las plataformas de streaming, la icónica banda mexicana Café Tacvba pidió formalmente a sus disqueras que retiren todo su catálogo de la plataforma Spotify. La petición fue anunciada por el vocalista Rubén Albarrán en un video difundido a través de sus redes sociales, donde explicó que la decisión responde a una serie de motivos que, a juicio de la banda, ponen en conflicto su visión artística, ética y social con las prácticas y asociaciones de la popular plataforma de música digital.
La solicitud fue dirigida a Universal Music México y Warner Music México, las compañías que por contrato gestionan la explotación del repertorio de Café Tacvba en servicios de streaming. Albarrán detalló que la medida no es un capricho comercial sino una postura clara contra lo que consideran prácticas cuestionables de Spotify, que “contravienen nuestra visión artística y nuestra ética tanto personal, como de banda”.
Entre los argumentos planteados, el líder del grupo subrayó su rechazo al sistema de regalías actual, que describió como «regalías de miseria», señalando que la estructura de reparto de ingresos —conocida como royalty pool— favorece a una minoría de artistas y deja en desventaja a la mayoría de creadores musicales. Esta crítica refleja una preocupación más amplia en la industria sobre la distribución de los ingresos generados por el consumo digital.
Albarrán también cuestionó la relación indirecta de la plataforma con inversiones y publicidad vinculadas a organizaciones y acciones gubernamentales en Estados Unidos que la banda considera éticamente reprobables. Mencionó específicamente inversiones en armamento y publicidad de entidades como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), explicando que no desean que las regalías generadas por su música terminen, aunque sea de forma indirecta, financiando guerras y acciones violentas.
Otra de las críticas centrales fue el uso de inteligencia artificial dentro de la industria musical. Albarrán sostuvo que la adopción de estas tecnologías puede ir en detrimento del trabajo creativo y humano de los músicos, afectando el valor social y cultural de la música como forma de expresión y acompañamiento de los pueblos. A su juicio, la música debe tener un significado más profundo que el de un mero producto de consumo masivo.
Más allá de las redes sociales y los discursos, la banda fue más allá: Albarrán invitó a sus seguidores a escuchar su música en otras plataformas o incluso a boicotear Spotify, argumentando que dejar de usar la plataforma es una forma de no participar en lo que describió como abusos de poder y en la financiación indirecta de conflictos armados. En sus palabras, es “momento de crear un nuevo mundo, más justo, horizontal, donde la música siga teniendo valor, significado, y acompañe a las personas y los pueblos, brindándoles apoyo, alegría y esperanza…”
Con esta decisión, Café Tacvba no solo plantea un cuestionamiento sobre la economía del streaming, sino que aviva un debate más profundo sobre cómo se valora la música —y la cultura en general— en un ecosistema digital dominado por gigantes tecnológicos, al mismo tiempo que pone sobre la mesa la responsabilidad social de las empresas que gestionan contenidos culturales y se suma a una lista de bandas que se han salido de Spotify, como King Gizzard and The Lizard Wizard y Massive Attack, entre otras.