Puerto Rico, una isla cuya historia ha sido objeto de innumerables narrativas parciales y visiones externas, está a punto de ser retratada en una superproducción cinematográfica destinada a dejar huella más allá de los circuitos tradicionales de Hollywood. El ganador de 34 premios Grammy y Latin Grammy, René Pérez Joglar, mejor conocido como Residente, ha anunciado su debut como director con un proyecto monumental: Porto Rico, un épico drama histórico de tono lírico y visceral que se perfila como una “carta de amor” a su tierra natal y una reinterpretación crítica de su pasado colonial.
La película, que aún se encuentra en etapa de desarrollo sin fechas oficiales de rodaje o estreno, contará con Benito “Bad Bunny” Martínez Ocasio como protagonista principal, marcando así su primera vez encabezando un largometraje tras sus apariciones en producciones como Bullet Train, Caught Stealing y Happy Gilmore 2. Bad Bunny no sólo representa una figura musical global, sino que encarna en este filme un símbolo de la nueva generación puertorriqueña que busca conectar con sus raíces a través de una narrativa cinematográfica potente y profunda.
El elenco internacional da un giro inesperado al proyecto con la inclusión de nombres de primer nivel: Viggo Mortensen, reconocido por su trayectoria en Eastern Promises y Captain Fantastic; Edward Norton, el veterano actor de filmes como American History X y Birdman —quien además funge como productor—; y Javier Bardem, el actor español galardonado con un Oscar cuya presencia internacional aporta un sello de prestigio a la producción. Según fuentes cercanas, Bardem, Norton y Mortensen interpretarán personajes vinculados a las diversas influencias culturales y políticas que han marcado la historia de Puerto Rico, aunque los detalles específicos de sus roles aún se mantienen bajo reserva.

El guion de Porto Rico, coescrito por Residente junto al Oscar-ganador Alexander Dinelaris (Birdman), está inspirado en acontecimientos reales que atravesaron la isla a finales del siglo XIX y comienzos del XX, cuando Puerto Rico transitaba de ser una colonia española a un territorio bajo administración estadounidense. Aunque no se ha confirmado que la historia siga literalmente la vida del revolucionario José Maldonado Román —conocido como Águila Blanca—, la narrativa promete explorar los conflictos de identidad, resistencia y colonialismo que han definido la memoria histórica puertorriqueña.
Residente ha descrito este largometraje como la realización de un sueño de infancia: “He soñado con hacer una película sobre mi país desde que era niño. La verdadera historia de Puerto Rico siempre ha estado rodeada de controversia”, declaró en un comunicado, subrayando que el filme busca una representación auténtica y honesta de la complejidad histórica de la isla. Porto Rico será una obra que, según él, reafirmará quiénes son los puertorriqueños, narrada con la intensidad y honestidad que esa historia merece.
La producción se enmarca dentro de una ambiciosa visión global para elevar las historias latinas en la pantalla grande. Residente produjo el proyecto a través de 1868 Studios, su propia compañía, en asociación con Sony Music Latin-Iberia, Sony Music Vision, Live Nation Studios y Class 5 Films, entre otros aliados estratégicos. Además, el dos veces ganador del Oscar Alejandro G. Iñárritu actúa como productor ejecutivo, aportando su experiencia detrás de filmes aclamados internacionalmente y reforzando la credibilidad artística del proyecto.
El anuncio de Porto Rico llega en un momento de intensa visibilidad global para Bad Bunny, quien recientemente protagonizó un espectáculo de medio tiempo en el Super Bowl cargado de símbolos culturales y referencias directas a la identidad puertorriqueña, visto por más de 128 millones de espectadores y que reavivó las conversaciones sobre la historia y el estatus político de la isla.
Con una combinación de talento artístico, narrativa histórica y una visión estética ambiciosa, Porto Rico promete no sólo ser un hito en la carrera de Residente y Bad Bunny, sino también un momento definitorio para el cine latinoamericano en su conjunto, desafiando los cánones tradicionales de Hollywood y ofreciendo una reinterpretación profunda de una historia que muchos consideran aún no ha sido contada como merece.