Una devastadora riada golpeó la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet después del colapso masivo de un glaciar en la región de Langtang, en el Himalaya. El desprendimiento provocó un enorme alud de hielo, rocas y sedimentos que bloqueó un río y desencadenó una súbita inundación de gran magnitud.
El desastre deja hasta ahora un saldo provisional de más de 360 personas muertas y alrededor de 1,400 desaparecidas, mientras equipos de emergencia mantienen los operativos de búsqueda y rescate en una de las regiones montañosas más complejas del mundo.
¿Cómo comenzó la devastadora riada?
La tragedia se desencadenó cuando una enorme masa de hielo se desprendió de un glaciar situado a una altitud de entre 5,200 y 5,500 metros sobre el nivel del mar.
El bloque de hielo cayó más de 1,000 metros y, al impactar contra la montaña, arrastró grandes cantidades de rocas y tierra. La violencia del desprendimiento fue tal que los instrumentos sísmicos registraron una señal equivalente a un terremoto de magnitud 5.2.
En un primer momento se llegó a considerar que un movimiento telúrico había provocado el desastre. Sin embargo, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) determinó posteriormente que la señal sísmica había sido provocada por el propio colapso del glaciar.
🏔 Catastrophe au #Népal : c'est bel et bien l'effondrement d'un #glacier qui est à l'origine de ces #inondations d'une ampleur et d'une violence catastrophiques. La chute de ce pan de montagne a conduit à un #GLOF (Glacial Lake Outburst Flood), une vidange brutale d'un lac… pic.twitter.com/ifqUIB5DNS
— Guillaume Woznica (@GWoznica) August 27, 2026
La enorme cantidad de material que descendió de la montaña terminó sobre el cauce del Lhende Khola, un afluente del río Bhote Koshi.
El hielo, las rocas y los sedimentos formaron una barrera natural que bloqueó el paso del agua. En cuestión de minutos comenzó a acumularse un enorme volumen detrás de este dique improvisado.
La presión finalmente provocó la ruptura de la barrera y liberó una gigantesca masa de agua y lodo que avanzó por el valle.
En el paso de Gyirong, testigos reportaron una ola de hasta 30 metros de altura, mientras que en algunas estaciones del río Trishuli el nivel del agua aumentó aproximadamente nueve metros en apenas 30 minutos.
La corriente arrasó con poblaciones, carreteras, escuelas e instalaciones hidroeléctricas en el distrito nepalí de Rasuwa.
Científicos temen una segunda inundación
La emergencia podría no haber terminado. Especialistas del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD) y autoridades chinas mantienen la alerta ante la posibilidad de que ocurra una nueva inundación de grandes proporciones.
El principal riesgo se encuentra aguas arriba del paso de Gyirong, donde los sedimentos y restos de hielo volvieron a obstruir parcialmente el cauce.
Los monitoreos satelitales indican que la barrera natural estaría reteniendo cerca de dos millones de metros cúbicos de agua.
El problema podría agravarse con las lluvias del monzón. Los pronósticos apuntan a precipitaciones de entre 10 y 30 milímetros, que podrían aportar alrededor de tres millones de metros cúbicos adicionales al embalse natural.
Si la barrera cede repentinamente, una nueva avenida de agua podría poner en peligro a los equipos de rescate y a las comunidades situadas río abajo.
🔴 #URGENTE | Se elevan a 900 los desaparecidos por el deslave en Nepal. pic.twitter.com/ZQ9S0l6ki2
— Mundo en Conflicto 🌎 (@MundoEConflicto) August 26, 2026
China y Nepal ordenan evacuaciones
Ante el riesgo de una nueva inundación, las autoridades chinas ordenaron la evacuación de comunidades ubicadas en un radio de 14 kilómetros del paso fronterizo de Gyirong.
En Nepal también se pidió a la población abandonar las zonas bajas y las riberas de los ríos que podrían resultar afectadas por un eventual desbordamiento.
La prioridad ahora es mantener alejadas a las personas de las zonas de mayor riesgo mientras continúa el monitoreo de la barrera formada por hielo, rocas y sedimentos.
El cambio climático aumenta el riesgo en el Himalaya
El desastre vuelve a poner bajo la lupa los riesgos asociados con el retroceso de los glaciares del Himalaya.
Los científicos advierten que el calentamiento global está acelerando la pérdida de hielo y favoreciendo condiciones que pueden provocar el crecimiento y posterior desbordamiento de lagos glaciares.
Estos fenómenos, conocidos como inundaciones por desbordamiento de lagos glaciares (GLOF), pueden liberar enormes cantidades de agua en cuestión de minutos y representan una amenaza creciente para las comunidades que viven en los valles montañosos de Asia.
En la zona afectada, mientras continúa la búsqueda de desaparecidos, las autoridades mantienen la vigilancia ante la posibilidad de que el Himalaya vuelva a liberar una nueva oleada de agua y sedimentos.