Las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la posibilidad de “tomar Cuba” han escalado la tensión política en el continente y desatado una ola de críticas internacionales, al coincidir con uno de los momentos más críticos para la isla en décadas, marcado por un colapso energético que dejó a millones de personas sin electricidad.
Durante un acto oficial, Trump afirmó que tendría “el honor de tomar Cuba” y que podría “hacer lo que quiera” con el país, insinuando incluso distintas vías de intervención, ya sea bajo el argumento de “liberación” o mediante un control directo. Estas expresiones no solo endurecen la retórica histórica de Washington hacia La Habana, sino que se producen en un contexto de negociaciones diplomáticas tensas y sin avances claros.
El impacto político de estas declaraciones es particularmente delicado porque coinciden con un apagón nacional sin precedentes recientes. Cuba sufrió la desconexión total de su sistema eléctrico, afectando a prácticamente toda la población y evidenciando la fragilidad estructural de su red energética, deteriorada por años de falta de mantenimiento, escasez de combustible y limitaciones financieras.
La crisis energética no es un fenómeno aislado, sino el resultado de una combinación de factores internos y externos. Entre ellos destaca la drástica reducción del suministro de petróleo, históricamente proveniente de Venezuela, así como las restricciones impulsadas por la política estadounidense, que han limitado la capacidad de la isla para importar combustible.
🚨| DE ÚLTIMO MOMENTO: Cuba se queda sin energía 🇨🇺
— Enséñame de Ciencia (@EnsedeCiencia) March 16, 2026
El sistema eléctrico de Cuba sufrió un colapso total el 16 de marzo de 2026, dejando a unos 10 millones de personas sin energía, según confirmó la Unión Eléctrica de Cuba (UNE).
Es el sexto apagón nacional en los últimos 18… pic.twitter.com/32BGL2BqBU
En este contexto, las palabras de Trump han sido interpretadas por analistas como una señal de presión política directa orientada a un cambio de régimen en la isla. Reportes recientes señalan que funcionarios estadounidenses han condicionado avances en el diálogo bilateral a la salida del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, lo que ha sido rechazado por el gobierno cubano bajo el argumento de defensa de su soberanía.
Las afectaciones sociales en Cuba son profundas. El apagón generalizado ha provocado interrupciones en servicios básicos, escasez de alimentos por falta de refrigeración y un aumento del descontento social, que ya se había manifestado en protestas en distintas regiones del país. La crisis eléctrica se suma a una situación económica deteriorada que algunos especialistas califican como la peor desde la década de 1990.
En paralelo, la estrategia de Washington ha incluido medidas para bloquear el suministro energético hacia la isla y presionar a terceros países para que no comercien petróleo con Cuba, profundizando el aislamiento económico. Este enfoque ha sido cuestionado por diversos sectores que advierten sobre sus efectos directos en la población civil más que en la élite gobernante.
🚨 Población de Cuba se echa a las calles tras sufrir más de una semana de apagón eléctrico. El régimen comunista de los Castro está más debilitado que nunca.pic.twitter.com/kCkFgLsrWV
— Capitán Bitcoin (@CapitanBitcoin) March 14, 2026