El gobernador de Zacatecas, David Monreal, fue abucheado por asistentes durante un evento público encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, en el que se presentaron acciones gubernamentales dirigidas al sector agrícola en el municipio de Sombrerete. Las expresiones de rechazo se manifestaron con gritos de “¡fuera, fuera!”, que interrumpieron momentáneamente el discurso del mandatario estatal y evidenciaron un clima de inconformidad entre parte del público presente.
Los hechos ocurrieron el pasado 28 de marzo, cuando Monreal tomó la palabra en el acto relacionado con el denominado Plan Frijol. Mientras el gobernador defendía la política de apoyos directos al campo y criticaba a administraciones anteriores, un grupo de asistentes comenzó a lanzar consignas en su contra, generando un contraste audible con otros sectores del público que intentaron respaldarlo con porras.
Las rechiflas obligaron a pausas breves en su intervención, en medio de un ambiente dividido. La protesta no derivó en confrontaciones mayores, pero sí marcó el tono del evento, en el que la presencia de la mandataria federal no contuvo las expresiones de descontento. Posteriormente, Sheinbaum evitó referirse directamente a los abucheos y, al iniciar su mensaje, expresó respaldo político al gobernador zacatecano.
El episodio se inscribe en un contexto político local caracterizado por tensiones internas dentro de Morena y sus aliados, particularmente ante la definición de candidaturas rumbo a los comicios estatales de 2027. La figura de la familia Monreal ha sido objeto de debate al interior del partido, especialmente por las aspiraciones del senador Saúl Monreal, hermano del actual gobernador, en medio de reglas partidistas que buscan limitar el nepotismo en postulaciones.
Aunque los abucheos no alteraron el desarrollo general del evento ni la agenda presidencial, sí reflejaron el descontento de un sector ciudadano frente a la gestión estatal. La escena, captada en videos difundidos en redes sociales, se suma a otros episodios recientes en los que actores políticos enfrentan reacciones adversas en actos públicos, en un escenario donde la competencia interna y la evaluación social de los gobiernos adquieren creciente visibilidad.