En medio de la discusión internacional sobre la crisis de desaparición forzada en el país, la presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Rosario Piedra Ibarra, lanzó una crítica frontal contra el Comité contra la Desaparición Forzada de la Organización de las Naciones Unidas, al acusarlo de intentar desacreditar los avances alcanzados en México en esta materia.
Durante un acto conmemorativo en Acapulco, la titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos expresó su rechazo a la petición del organismo internacional —conocido como CED por sus siglas en inglés— de llevar el tema de desapariciones en México ante la Asamblea General de la ONU. Desde su perspectiva, dicha iniciativa responde a intereses políticos externos y no a una evaluación objetiva de la situación nacional.
“¡Por favor! Vienen a tratar de socavar los míseros o muchos avances que se han logrado en este país”, declaró Piedra Ibarra, al tiempo que cuestionó la actuación histórica del comité. Sostuvo que en el pasado este organismo no intervino de manera efectiva y lo atribuyó a su integración por gobiernos que, afirmó, responden a lo que denominó la “derecha internacional”.

La funcionaria defendió su gestión al frente del organismo autónomo, cargo que ocupa desde noviembre de 2019 y para el cual fue reelecta hasta 2029, y aseguró que ha sido blanco constante de críticas y descalificaciones. En ese contexto, acusó a ciertos medios de comunicación de omitir los avances alcanzados en materia de derechos humanos, al tiempo que reivindicó su trayectoria de más de cinco décadas en la lucha por la presentación con vida de personas desaparecidas.
El pronunciamiento tuvo lugar durante el 47 aniversario luctuoso de los profesores y militantes del Movimiento de Acción Revolucionaria, José Luis Martínez Pérez y Elín Santiago Muñoz, asesinados en 1979 en Torreón, en el contexto de la llamada Guerra Sucia. El acto se realizó en el panteón Las Cruces y contó con la presencia del exgobernador interino de Guerrero, Rogelio Ortega.
En su intervención, Piedra Ibarra destacó que, a partir de políticas como la amnistía impulsada por el gobierno federal, se ha logrado la liberación gradual de cerca de mil 500 presos políticos, el retorno de 57 personas exiliadas y la cancelación de órdenes de aprehensión contra cientos de perseguidos políticos. También subrayó la emisión de instrumentos como la Recomendación por Violaciones Graves 98VG/2023, que documenta abusos cometidos entre 1965 y 1990, así como la Recomendación General 46, centrada en violaciones a derechos fundamentales ocurridas entre 1951 y 1965.

La presidenta de la CNDH reconoció que el país enfrenta un contexto complejo, pero insistió en que los avances logrados no deben minimizarse ni perderse. En ese sentido, reiteró su crítica a la intervención del comité de la ONU, al considerar que sus acciones buscan desacreditar los esfuerzos internos.
Durante su discurso, también evocó su historia personal y familiar marcada por la represión política, al recordar la detención y tortura de su padre, Jesús Piedra Rosales, así como las amenazas que enfrentó su familia en décadas pasadas. Asimismo, mencionó su cercanía con movimientos sociales y figuras históricas de la lucha guerrillera, en un contexto en el que reivindicó la memoria de quienes enfrentaron al Estado durante los años de autoritarismo.
Las declaraciones de Piedra Ibarra se producen en un momento en que organismos internacionales han intensificado el escrutinio sobre México por el fenómeno de desapariciones, lo que ha generado tensiones entre autoridades nacionales y mecanismos multilaterales de derechos humanos.