El silencio que se apoderó de las instalaciones de la Fiscalía del Estado de Jalisco fue distinto al de cualquier otra jornada laboral. No era el habitual murmullo de oficinas, ni el ir y venir de agentes y ministerios públicos. Era un silencio denso, cargado de respeto y dolor, el que acompañó el homenaje póstumo a Mario Fernando Tejeda Medina, Policía de Investigación que perdió la vida el domingo en cumplimiento de su deber.
Familiares, compañeras, compañeros y autoridades se reunieron en el edificio que durante años fue su espacio de trabajo, su segunda casa, para despedirlo con honores. Sobre el recinto pesaba una mezcla de tristeza y orgullo. Tristeza por la ausencia irreparable; orgullo por la trayectoria de un servidor público que, de acuerdo con quienes compartieron labores con él, hizo del compromiso con la justicia una convicción diaria.

Mario Fernando dedicó sus últimos años al servicio de la Fiscalía como Policía Investigador. En cada una de las áreas donde fue adscrito dejó constancia de su profesionalismo y entrega. Compañeros lo recuerdan como un elemento disciplinado y valiente, pero también como un hombre cercano, de carácter afable, capaz de aligerar la tensión de las jornadas más complejas con su sentido del humor. En una institución marcada por la exigencia constante y el riesgo permanente, su nombre comenzó a pronunciarse con un matiz distinto: el de quien ofrendó su vida en el ejercicio de sus funciones.
Durante la ceremonia, el fiscal estatal, Salvador González de los Santos, dirigió un mensaje a la familia del agente caído. Expresó sus condolencias a padres, hermanos, amistades y compañeros de corporación, y subrayó que su trabajo “siempre lo hizo con honor, con valor, con entrega y generosidad, dejando en cada área de adscripción donde se desempeñó una huella imborrable de su profesionalismo, su sentido del humor y su calidad humana”. Sus palabras resonaron en el patio central, donde uniformes formados y miradas firmes acompañaban el tributo.
El titular de la representación social destacó que ese día la Fiscalía abría sus puertas para recibirlo de nuevo, pero en circunstancias dolorosas. “El día de hoy abre sus puertas ésta, que fue su casa, para recibir a Mario Fernando, en esta ocasión para rendirle un homenaje muy merecido, en reconocimiento a ese ejemplar servicio que ofrendó en busca de proteger y servir a la mejor causa, que es la justicia y la protección de los demás”, expresó.

Las condolencias institucionales también fueron enviadas por el gobernador del estado, Pablo Lemus Navarro, quien se sumó al reconocimiento público de la labor desempeñada por el agente investigador. En un contexto donde el trabajo de las corporaciones de seguridad implica riesgos constantes, la muerte de un elemento en funciones recuerda la dimensión humana detrás del uniforme y las estadísticas.
El homenaje no sólo fue un acto protocolario. Fue, sobre todo, un momento de comunidad. Abrazos prolongados, manos entrelazadas y miradas húmedas acompañaron la despedida. Compañeras y compañeros de la corporación montaron guardias de honor mientras familiares sostenían fotografías y recuerdos que ahora adquieren un peso distinto. Cada palabra pronunciada evocó no sólo al policía, sino al hijo, al amigo, al compañero leal.
La Fiscalía del Estado reiteró su reconocimiento a la trayectoria de Mario Fernando Tejeda Medina y refrendó su compromiso de honrar su memoria a través del trabajo institucional. En los pasillos donde alguna vez transitó con carpeta en mano y paso decidido, su ausencia será palpable. Pero, como señalaron sus superiores, también permanecerá la huella de su vocación y el ejemplo de servicio que dejó entre quienes continúan en la tarea diaria de procurar justicia.
En medio del duelo, quedó clara una certeza compartida: el nombre de Mario Fernando Tejeda Medina no se pronuncia sólo como el de un agente caído, sino como el de un servidor público que asumió hasta el final la responsabilidad de proteger y servir.