El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, puso el foco en uno de los puntos más sensibles de las organizaciones del narcotráfico: sus recursos financieros.
Durante la apertura del Foro Internacional de Delitos Financieros CI-FIRST, el diplomático sostuvo que seguir el rastro del dinero y afectar las estructuras económicas de los cárteles puede resultar más determinante que concentrarse únicamente en decomisar drogas o armas.
Johnson explicó que los grupos criminales tienen capacidad para sustituir cargamentos de droga o reponer el armamento que pierden en los operativos. Sin embargo, si se corta el flujo de recursos que sostiene sus actividades, también se limita su capacidad para mantener sus redes.
“Cuando les quitamos el dinero que hace posible todo lo demás, les pegamos en el mismo corazón de sus redes criminales”, afirmó el embajador.
¿Por qué el dinero se convirtió en el nuevo objetivo?
La lógica planteada por Johnson es que las finanzas funcionan como el combustible de las organizaciones criminales. Con esos recursos pueden adquirir armas, transportar drogas, reclutar integrantes, pagar a sicarios y mantener mecanismos de corrupción.
Por ello, la estrategia binacional busca ampliar las investigaciones más allá de las personas detenidas o los cargamentos asegurados y llegar hasta cuentas, empresas, activos y operadores que permiten mover las ganancias ilícitas.
El funcionario estadounidense llamó además a fortalecer el intercambio de información entre autoridades y el sector financiero para identificar movimientos sospechosos y reconstruir las redes económicas detrás de las organizaciones criminales.
We Are Going After What Hurts the Cartels Most: Their Money
— Embajador Ronald Johnson (@USAmbMex) September 3, 2026
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México y EU buscan cerrarles las rutas financieras
Johnson presentó la cooperación entre los gobiernos de Estados Unidos y México como una herramienta para ampliar las investigaciones contra el crimen organizado.
El embajador destacó que los operativos, detenciones y decomisos representan golpes importantes, pero consideró necesario avanzar hacia una estrategia que permita seguir el dinero hasta quienes lo administran y facilitan su circulación.
El objetivo, explicó, es que las instituciones de ambos países conecten información financiera, fiscal y criminal para identificar estructuras completas, en lugar de actuar únicamente contra eslabones individuales.
Combate al lavado de dinero, una pieza clave
La ofensiva financiera también está relacionada con el combate a la corrupción. Johnson advirtió que las prácticas corruptas no solo fortalecen a las organizaciones criminales, sino que también generan condiciones adversas para la inversión.
En este sentido, el Foro CI-FIRST reunió a autoridades y especialistas vinculados con la investigación de delitos financieros para reforzar el intercambio de información y mejorar la detección de operaciones utilizadas para ocultar recursos de procedencia ilícita.
La participación de instituciones estadounidenses como el IRS, DEA, FBI y HSI forma parte de este esfuerzo para conectar investigaciones financieras con las operaciones contra las estructuras criminales.
La apuesta: golpear la estructura, no solo a sus integrantes
El planteamiento de Washington supone un cambio de énfasis: no basta con decomisar la droga o detener a integrantes de los cárteles si las organizaciones conservan la capacidad económica para reconstruirse.
Por eso, la persecución de activos y flujos financieros se perfila como uno de los principales frentes de cooperación entre México y Estados Unidos.
Johnson resumió la estrategia con un llamado a “seguir el dinero” y conectar la información disponible entre las distintas instituciones. La intención es cerrar los espacios que permiten a los grupos criminales mantener sus operaciones y reconstruir sus redes después de los golpes de las autoridades.