Cada 28 de diciembre, el ritual se repite: noticias falsas, bromas entre amigos y el clásico “¡inocente palomita que te dejaste engañar!”. Sin embargo, la historia del Día de los Inocentes tiene un origen antiguo y solemne. Lo que hoy es una jornada de humor y sátira nació como una conmemoración religiosa que, con el paso de los siglos, evolucionó hasta convertirse en un fenómeno cultural marcado por la ironía y la risa colectiva.
La celebración del Día de los Santos Inocentes se remonta a un pasaje del Nuevo Testamento. Según el Evangelio de San Mateo (2:16-18), el rey Herodes el Grande ordenó la muerte de todos los niños menores de dos años en Belén para eliminar al recién nacido Jesús, a quien consideraba una amenaza para su poder.
La Iglesia católica fijó el 28 de diciembre como la fecha para recordar a estos niños, considerados los primeros mártires del cristianismo. Durante siglos, la jornada tuvo un carácter estrictamente religioso y solemne, centrado en la memoria, el luto y el recogimiento espiritual. Esta conmemoración aún figura en el calendario litúrgico católico, de acuerdo con fuentes como el Vaticano y la Enciclopedia Católica.
Del luto a la burla: cómo cambió el sentido del 28 de diciembre
Con el paso del tiempo, la conmemoración religiosa comenzó a mezclarse con tradiciones populares medievales, especialmente en Europa. Durante la Edad Media, eran comunes las fiestas en las que se invertían los roles sociales, se rompían jerarquías y se permitían juegos, burlas y licencias simbólicas.
Historiadores culturales señalan que estas celebraciones, conocidas como fiestas de inversión social, funcionaban como válvulas de escape en sociedades rígidas. La combinación de solemnidad religiosa y festividad popular transformó gradualmente el significado del día. El recuerdo trágico fue cediendo terreno al humor, la sátira y la ironía.
Así, lo que comenzó como una fecha de conmemoración cristiana terminó convirtiéndose, en muchos países de habla hispana, en un día dedicado a bromas y engaños inofensivos. En España y América Latina, el Día de los Inocentes evolucionó hasta asemejarse al April Fools’ Day, celebrado el 1 de abril en países anglosajones, según documentan estudios de tradición popular y folclor europeo.
Servicios de emergencia piden NO hacer bromas durante el ‘Día de los Inocentes’. Y es que las llamadas telefónicas no son el único problema, Salvador Guerrero Chiprés (@guerrerochipres), coordinador general de C5, dio a conocer que muchos hombres activan el botón de auxilio y… pic.twitter.com/kEKWjHtdEC
— Grupo Fórmula (@Radio_Formula) December 26, 2025
El Día de los Inocentes en México
En México, la celebración adquirió un tono particular. Además de las bromas entre amigos y familiares, se popularizó la costumbre de “pedir prestado” algún objeto el 28 de diciembre bajo la broma de que no debe devolverse, ya que es Día de los Inocentes.
Esta práctica se consolidó como parte del folclor urbano y familiar, reforzando el carácter lúdico de la fecha.
Con el tiempo, medios de comunicación, empresas y marcas se sumaron a la tradición. Cada 28 de diciembre publican noticias falsas, anuncios ficticios o titulares engañosos, diseñados para poner a prueba la atención y el sentido crítico del público. Diversos manuales de ética periodística recuerdan que estas bromas deben ser claras y no causar daño ni desinformación persistente.
Día de los Inocentes y noticias falsas: una lección vigente
Hoy, el Día de los Inocentes vive entre dos mundos. Por un lado, conserva su raíz histórica y religiosa; por otro, se celebra principalmente como una fecha para reír, desconfiar y cuestionar la información que circula, especialmente en redes sociales y plataformas digitales.
En un contexto global marcado por la desinformación, esta tradición funciona también como un recordatorio social: no todo lo que leemos es verdad, incluso cuando parece provenir de fuentes confiables. Así, la historia del 28 de diciembre mantiene su vigencia, no solo como una jornada de bromas, sino como una invitación a ejercer el pensamiento crítico.