Morena ha iniciado una serie de reacomodos internos y movimientos estratégicos con la mira puesta en el proceso electoral de 2027, donde estarán en juego gubernaturas, el Congreso y miles de cargos locales. Aunque desde la dirigencia se habla de reorganización y fortalecimiento territorial, el contexto político ha encendido el debate sobre el verdadero alcance de estos ajustes.
Uno de los puntos que más controversia ha generado es la discusión de posibles cambios a las reglas electorales, particularmente en materia de representación proporcional, lo que para sectores de la oposición podría traducirse en una reducción de espacios para las minorías y un fortalecimiento del partido en el poder. Morena ha rechazado estas acusaciones y sostiene que se trata de una modernización del sistema electoral; sin embargo, críticos advierten que el momento político no es casual.
Al interior del partido también se observa una competencia silenciosa entre grupos y liderazgos que buscan posicionarse de cara a las definiciones futuras. El protagonismo de figuras cercanas al actual proyecto de gobierno y la necesidad de mantener cohesionada la alianza con el PVEM y el PT reflejan un equilibrio interno cada vez más delicado.
Aunque aún falta tiempo para el arranque formal del proceso electoral, los movimientos anticipados confirman que Morena ya juega el tablero de 2027, en un escenario donde el control político, la narrativa de continuidad y las reglas del juego estarán en el centro de la discusión pública.
MORENA QUIERE GANAR LEGALMENTE A LA MALA… Y PARA SIEMPRE
— Literal México (@literalmexico) January 15, 2026
Morena quiere cambiar las reglas, reducir a la oposición, recortar la representación proporcional y colocar a Claudia Sheinbaum en la boleta de 2027 para asegurar votos, control político y permanencia en el poder
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