En un abarrotado auditorio del municipio de Guadalupe, Nuevo León, el senador Luis Donaldo Colosio Riojas pronunció un discurso con sabor a preludio electoral que lo posiciona, según los sondeos recientes, como una de las figuras más competitivas de Movimiento Ciudadano (MC) de cara a la elección para la gubernatura de Nuevo León en 2027. Las palabras pronunciadas por Colosio, que conjugaron llamados emotivos a la unidad con un énfasis en el trabajo constante como cimiento del cambio político, son una muestra del momento político que vive el emecismo en el estado, en un contexto donde las encuestas colocan a su figura en una posición de ventaja dentro de su partido frente a otros aspirantes institucionales.
“El trabajo no lo sustituye nada. Y la mejor campaña, siempre lo he dicho, será un resultado bien hecho”, expresó Colosio ante simpatizantes y militantes, enfatizando un discurso que buscó asentar sus aspiraciones en la gestión cotidiana más que en promesas grandilocuentes. Su alocución, a ratos solemne y otras veces enfática, apeló directamente a la noción de responsabilidad generacional: “Nuestras niñas, nuestros niños, que son el futuro de México, nos voltean a ver a nosotros, con ilusión, pero también con exigencia. Y nosotros tenemos esa responsabilidad generacional y compartida de trabajar siempre, de trabajar bien y de no dejarnos superar y no dejarnos vencer”, afirmó. Fue un llamado dual: por un lado, a consolidar un proyecto político sólido, y por otro, a distanciarse de críticas tradicionales dirigidas a la “politiquería” y a la “charlatanería” que, en su visión, debilitan la vida pública.
Colosio, cuya trayectoria política se ha intensificado en años recientes tras desempeñarse como alcalde de Monterrey y luego como senador, se ha colocado en el centro de las discusiones dentro de su partido sobre quién podría encabezar la candidatura a la gubernatura del estado, un bastión que MC buscaría mantener tras el mandato de Samuel García. Líderes de su propio partido han reconocido su posicionamiento favorable en diversas mediciones, aunque todavía sin un pronunciamiento formal sobre su postulación. Durante su visita a Guadalupe, uno de los municipios más poblados y políticamente relevantes de Nuevo León, no hubo anuncio oficial de inscripción, pero sí una exhibición de fuerza simbólica.

El senador pidió a las ciudadanas y los ciudadanos:
“No abrirle el paso a la politiquería, no abrirle el paso a la charlatanería, no abrirle el paso a aquella gente que lo único que quiere es explotarnos para su bien. Hoy decimos ya basta. Y hoy nos levantamos con la profunda convicción de que unidas, de que unidos, siempre seremos más fuertes.”
El tono de su mensaje también estuvo trenzado con una narrativa de inclusión y fortaleza colectiva:
“No habrá sistema, no habrá contención, no habrá oposición que pueda con una oleada de ciudadanas y ciudadanos, juntas y juntos, comprometidas, comprometidos por el futuro de su país, por el futuro de su estado, por el bienestar de su ciudad”.
Y más adelante, al dirigirse directamente a los habitantes de Guadalupe, subrayó la importancia de consolidar no solo un proyecto político, sino también un sentido de pertenencia común: “Hoy Ciudad Guadalupe brilla gracias a su gente. Municipio por municipio, ciudad por ciudad, iremos avanzando, mantendremos el estado e iremos creciendo en el país”.
Más allá de los lugares comunes propios de la retórica política, Colosio Riojas buscó dibujar un horizonte que conectara el futuro del estado con la responsabilidad ciudadana y la ética de trabajo: “Esta es nuestra misión, familia… Estamos en el mismo barco, este barco se llama México. Y si no nos ponemos a remar todas y todos parejo para el mismo lado, o estaremos todas y todos condenados a hundirnos por igual”. Con estos pasajes, el senador apeló a una metáfora potente de unidad en tiempos de fragmentación política.
La lectura política de este acto marca una bisagra en la carrera de Colosio Riojas. Desde que Movimiento Ciudadano ha discutido opciones rumbo al proceso interno para elegir a su abanderado, su nombre ha flotado entre las preferencias de cuadros dirigentes y analistas por su capacidad de atraer a distintos segmentos del electorado, combinando un perfil joven con un discurso que evoca no solo la gestión eficaz, sino también la ética pública. Esta percepción favorable se ha traducido en encuestas que le otorgan un lugar destacado entre posibles candidaturas, incluso sin que haya una definición formal del partido sobre quién será el abanderado en 2027.
De este modo, el discurso de Guadalupe no solo fue una pieza de comunicación política más, sino un compendio de argumentos destinados a consolidar su legitimidad ante la militancia y la ciudadanía en general, proyectando a Colosio como un aspirante que pretende convertir la gestión diaria y el contacto con la gente en el eje de su discurso y propuesta política. En un estado donde la competencia se anticipa intensa y donde las decisiones internas de los partidos aún están abiertas, el senador posiciona su discurso bajo una sola consigna: trabajo constante, unidad y responsabilidad compartida para enfrentar retos futuros.

Ese planteamiento, articulado con una narrativa emocional y aspiracional, abre un espacio relevante en el tablero político neoleonés y marca la pauta de cómo pretende ser percibido de aquí a la contienda electoral: no como un político de gestos efímeros, sino como un actor que reivindica la justicia social, la eficacia y el compromiso ciudadano como pilares de su propuesta. En el corazón de Guadalupe, ante una multitud que escuchó atenta a su discurso, Colosio Riojas dejó de ser solo una figura en ascenso para asumirse como un proyecto tangible de poder.
