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Niega Sheinbaum vínculo entre detención de Ernesto Ruffo y audios de Marina del Pilar: “Fue una casualidad”

La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó que la detención del exgobernador panista de Baja California, Ernesto Ruffo Appel, tenga relación con la difusión de nuevos audios atribuidos a la gobernadora Marina del Pilar Ávila, en los que presuntamente ofrece colaborar con autoridades estadounidenses y proporcionar información sobre lo que habría escuchado en reuniones de seguridad
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La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó que la detención del exgobernador panista de Baja California, Ernesto Ruffo Appel, tenga relación con la difusión de nuevos audios atribuidos a la gobernadora Marina del Pilar Ávila, en los que presuntamente ofrece colaborar con autoridades estadounidenses y proporcionar información sobre lo que habría escuchado en reuniones de seguridad.

Durante su conferencia matutina de este viernes, la mandataria federal negó que el arresto del exmandatario estatal haya sido utilizado como una maniobra política para desviar la atención del escándalo que involucra a la gobernadora morenista. Sheinbaum sostuvo que la investigación de la Fiscalía General de la República (FGR) contra Ruffo lleva aproximadamente un año y que la detención se concretó como resultado de una indagatoria en curso, no por la coyuntura política que atraviesa Baja California.

“Es una casualidad”, habría planteado la presidenta al ser cuestionada sobre la coincidencia temporal entre la captura del exgobernador y la circulación de los audios relacionados con Marina del Pilar.

Ruffo Appel, quien gobernó Baja California entre 1989 y 1995 y fue el primer gobernador de oposición al PRI en la historia moderna de México, fue detenido por autoridades federales en el marco de una investigación relacionada con presuntos delitos de delincuencia organizada y contrabando de combustible. La indagatoria estaría vinculada con operaciones de una empresa en la que el exmandatario habría tenido participación accionaria y con el decomiso de millones de litros de combustible presuntamente introducidos de manera irregular al país.

La presidenta insistió en que la actuación de las autoridades no responde a la militancia partidista de las personas investigadas y aseguró que el gobierno federal actúa sin importar si los involucrados pertenecen al PAN, Morena o cualquier otra fuerza política.

Su postura se produjo en medio de las críticas de sectores de la oposición, que cuestionaron la oportunidad de la detención. Tanto el Partido Acción Nacional como la organización Somos México calificaron el arresto de Ruffo como un posible distractor frente a la controversia generada por los audios atribuidos a Marina del Pilar y exigieron que las investigaciones se conduzcan con criterios de imparcialidad.

Somos México, en particular, reclamó la liberación del exgobernador y sostuvo que su detención podía ser utilizada para desviar la atención pública de las grabaciones relacionadas con la mandataria estatal. El PAN también expresó respaldo a Ruffo y cuestionó lo que consideró un trato desigual en la aplicación de la justicia frente a otros casos que involucran a funcionarios o figuras políticas.

La coincidencia temporal entre ambos acontecimientos ha colocado nuevamente a Baja California en el centro de la discusión política nacional. Mientras la captura de Ruffo representa una investigación federal que, de acuerdo con la versión presidencial, comenzó al menos un año antes de la detención, la gobernadora Marina del Pilar enfrenta una nueva controversia por la difusión de audios cuya autenticidad y contexto han sido objeto de debate público.

En una de esas grabaciones, según los reportes difundidos, se escucha una conversación en la que la gobernadora presuntamente ofrece proporcionar información a interlocutores identificados como autoridades estadounidenses y afirma que podría decir lo que ha escuchado en reuniones de seguridad. El gobierno federal, sin embargo, ha rechazado que exista actualmente una investigación contra la mandataria por esa conversación. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, señaló previamente que no se había identificado un delito que investigar a partir de los audios difundidos.

La presidenta Sheinbaum también ha defendido que las investigaciones contra Ruffo deben continuar conforme a derecho y que corresponderá a los jueces determinar su situación jurídica. La mandataria afirmó que la investigación no fue iniciada de manera repentina y que la detención formó parte de un expediente que llevaba meses en desarrollo. De acuerdo con la información difundida sobre el caso, la operación federal derivó en varias órdenes de aprehensión y podrían producirse más detenciones conforme avance la investigación.

El caso ha adquirido una dimensión política adicional debido a la trayectoria de Ruffo. Su llegada al gobierno de Baja California en 1989 marcó un momento histórico para la oposición mexicana, al convertirse en el primer gobernador no priista en décadas. Posteriormente ocupó cargos legislativos y mantuvo una presencia relevante dentro del panismo. Su detención, por ello, generó una reacción inmediata de actores de oposición que demandaron que el proceso se desarrolle con pleno respeto al debido proceso y sin que su trayectoria política influya en la investigación.

Desde el gobierno federal, no obstante, la explicación es distinta: la detención no habría sido programada para coincidir con la difusión de los audios de Marina del Pilar, sino que respondería a una investigación iniciada con anterioridad. Sheinbaum ha rechazado así cualquier vínculo entre ambos asuntos y ha insistido en que la Fiscalía debe investigar posibles delitos sin importar la filiación política de los involucrados.

La controversia, sin embargo, continúa abierta en el terreno político. Para la oposición, la coincidencia entre la detención de una figura histórica del PAN y la difusión de nuevos audios que involucran a la gobernadora de Baja California resulta políticamente relevante. Para el gobierno federal, se trata de dos asuntos independientes: por un lado, una investigación federal relacionada con presunto contrabando de combustible y delincuencia organizada; por otro, una polémica política y mediática en torno a grabaciones atribuidas a la mandataria estatal.

Así, mientras la FGR mantiene abierta la investigación contra Ernesto Ruffo y el proceso judicial avanza, la discusión pública se concentra en determinar si la coincidencia temporal entre ambos acontecimientos fue únicamente circunstancial o si, como sostienen sectores de la oposición, la detención terminó funcionando como un distractor frente a la crisis política que enfrenta Marina del Pilar.

Claudia Sheinbaum, por su parte, mantiene su postura: la captura del exgobernador panista no tiene relación con los audios de la gobernadora de Baja California y, según su versión, ambos acontecimientos coincidieron simplemente en el tiempo.

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