En agosto de 2024, en medio de una de las controversias más delicadas para el gobierno de Sinaloa, la entonces presidenta electa Claudia Sheinbaum expresó públicamente su respaldo al gobernador Rubén Rocha Moya, luego de que el narcotraficante Ismael “El Mayo” Zambada difundiera una carta en la que lo señalaba de haber tenido conocimiento e incluso participación en la operación que derivó en su captura en Estados Unidos.
El posicionamiento de Sheinbaum se produjo durante una visita oficial a Culiacán, donde sostuvo que su administración continuaría apoyando al mandatario estatal y llamó a no estigmatizar a la entidad ni a su población. En ese contexto, afirmó que Rocha Moya ya había dado su versión “de frente y directo” y subrayó que contaba con respaldo popular, en línea con la narrativa del gobierno federal de desestimar los señalamientos como parte de una estrategia política adversa.
La defensa no fue aislada. El entonces presidente Andrés Manuel López Obrador también respaldó públicamente al gobernador sinaloense, y ambos coincidieron en que la aparición de la carta del capo se dio en un contexto político que ameritaba cautela en su interpretación. En los días posteriores, la postura oficial se mantuvo firme, incluso un mes después de la captura de Zambada, cuando las autoridades federales reiteraron su apoyo a Rocha Moya pese a la persistencia de cuestionamientos sobre su presunta relación con los hechos.
Ha salido a la luz el video donde el mismo gobernador admite que fue puesto por el presidente Andrés Manuel López Obrador ignorando las encuestas, donde Rocha Moya no era favorito:
De acuerdo con la versión difundida por el propio Zambada, el líder criminal habría sido engañado y llevado a una reunión en la que participarían actores políticos, entre ellos el gobernador sinaloense, como parte de una supuesta mediación de conflictos internos. Esta narrativa fue rechazada tanto por Rocha Moya como por el gobierno federal, que insistieron en que no existían pruebas que acreditaran su implicación.
El respaldo político se amplió en el ámbito partidista. Gobernadores y liderazgos de Morena difundieron posicionamientos en los que calificaron los señalamientos como infundados y ratificaron su confianza en el mandatario estatal, destacando su “probidad” y trayectoria pública. Este cierre de filas se replicó en el Congreso, donde legisladores del partido oficialista manifestaron su apoyo al grito de “no estás solo”, en un mensaje dirigido a sostener la cohesión interna frente a la crisis mediática y política.
Hacia octubre de 2024, el respaldo se hizo visible en actos públicos y pronunciamientos de diputados federales y locales de Morena, quienes reiteraron su defensa del gobernador ante las acusaciones de presuntos vínculos con el crimen organizado. El episodio evidenció la estrategia del bloque oficialista de contener el impacto político del caso mediante un discurso unificado, en el que se privilegiaron la presunción de inocencia y la descalificación de las imputaciones provenientes de fuentes criminales.
🗳️📌NOROÑA DEFIENDE A ROCHA MOYA
— Juan Ortiz 🗳️👁🗨 (@Juan_OrtizMX) April 29, 2026
¿Te sorprende?
Fernández Noroña defendió a Rubén Rocha Moya.
El senador rechazó las acusaciones contra el gobernador de Sinaloa.
Rocha Moya ha sido señalado por presuntos vínculos con el crimen organizado.
También por supuestas imputaciones… pic.twitter.com/ss8zN6gr0B
A más de un año de aquellos hechos, el episodio sigue siendo un referente en la discusión sobre la relación entre poder político y crimen organizado, así como sobre la forma en que los liderazgos nacionales y partidistas reaccionan ante crisis que ponen en entredicho la integridad de funcionarios en funciones.