La presidente de México, Claudia Sheinbaum, responsabilizó este lunes a las estrategias de seguridad implementadas durante los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto de la actual violencia en Michoacán, tras condenar el asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, ocurrido el fin de semana.
Sheinbaum anunció una investigación integral y garantizó que no habrá impunidad en el caso. Durante su conferencia matutina, la mandataria federal, expresó su solidaridad con la familia del alcalde asesinado y aseguró que las autoridades estatales y federales trabajan de manera conjunta para esclarecer el crimen.
De acuerdo con la Jefa del Ejecutivo, el Gabinete de Seguridad federal mantiene comunicación permanente con la Fiscalía General del Estado de Michoacán.
“Primero, condenar el homicidio. Segundo, nuestra solidaridad y condolencias a la familia, a sus seres queridos. […] No habrá impunidad, vamos a seguir todas las investigaciones hasta poder dar con los responsables, no solamente materiales, sino quien ordenó esta ejecución”, afirmó la presidente.
La mandataria informó que las investigaciones están a cargo de la Fiscalía estatal, con apoyo de fuerzas federales, luego de las detenciones realizadas durante los hechos y del abatimiento de una persona involucrada.
Además, afirmó que la Guardia Nacional y la Secretaría de la Defensa Nacional habían brindado apoyo a Uruapan en meses recientes, en coordinación con el presidente municipal.
“La Guardia Nacional, el comandante de la zona militar, estuvieron en contacto con el presidente municipal dándole el apoyo que él había estado solicitando”, indicó Sheinbaum.
En su mensaje, la presidente reiteró que el enfoque de su administración continuará centrado en la atención a las causas sociales de la violencia, la inteligencia y la justicia, descartando un retorno a la estrategia de confrontación directa aplicada en gobiernos anteriores.
“La guerra contra el narco, eso no funcionó, al contrario, fue lo que generó esta violencia que apenas estamos disminuyendo. […] Seis años de Calderón, seis de Peña, y apenas cambió la estrategia”, subrayó.
Sheinbaum insistió en que la llamada “guerra contra el narcotráfico” derivó en un incremento sostenido de la violencia en Michoacán desde su inicio en 2006, cuando el entonces presidente Felipe Calderón lanzó el operativo militar en el estado.
Según explicó, el nuevo enfoque de seguridad busca fortalecer las instituciones judiciales, priorizar la investigación y garantizar la justicia social.
“La única manera de construir paz y seguridad es la justicia, la justicia social y un verdadero sistema de justicia en donde haya cero impunidad”, sostuvo.
En relación con las reacciones mediáticas al caso, la mandataria criticó a algunos comunicadores y figuras públicas por no expresar condolencias a la familia del alcalde asesinado y por difundir información falsa en redes sociales.
“En ningún momento escuché una condolencia a la familia, pero eso sí, como buitres”, expresó al referirse a comentaristas y concesionarios de medios.
Sheinbaum también informó que instruyó una revisión de cuentas en redes sociales ante la aparición de perfiles que, según dijo, promovieron desinformación con el objetivo de “generar un ambiente” adverso tras el homicidio.
Por su parte, el Gobierno de Michoacán y la Fiscalía estatal continúan con las indagatorias sobre los hechos ocurridos en Uruapan.
De acuerdo con la presidente, entre los manifestantes que irrumpieron en Palacio de Gobierno durante las protestas por el asesinato de Manzo se identificó la presencia de un “grupo muy provocador”.
Finalmente, la jefa del Ejecutivo federal reiteró su respaldo a las autoridades michoacanas y enfatizó que el Estado mexicano reforzará la presencia institucional en la región.
“Vamos a estar cerca de Michoacán, no están solos y no los vamos a dejar solos”, concluyó.