En medio de la celebración por el trigésimo aniversario de la banda mexicana Molotov, un incidente que ocurrió durante el concierto detonó una nueva polémica que rápidamente escaló a través de redes sociales y medios de comunicación. El origen del conflicto se encuentra en lo que ocurrió dentro del escenario, pasó por una reacción pública y desembocó en un cruce verbal cargado de insultos entre el bajista del grupo, Paco Ayala, y José Ramón López Beltrán, hijo mayor del ex-presidente Andrés Manuel López Obrador.
Durante el concierto que Molotov ofreció el pasado 30 de octubre en el Palacio de los Deportes, en la Ciudad de México, la agrupación retomó su carácter crítico y provocador: antes de interpretar su emblemático himno “Gimme tha Power”, uno de los integrantes declaró: “Éramos un país bien chingón. Ni estamos alineados a cualquier Cuarta Transformación. ¡Que chinguen a su madre! Somos mexicanos y queremos este país donde nacimos… aunque cada vez nos va un poco más mal, esta canción sigue diciendo lo mismo”.
Esa declaración, que critica explícitamente al movimiento político conocido como la Cuarta Transformación (4T), suscitó diversas reacciones en el público y en redes sociales. Entre quienes respondieron de inmediato apareció José Ramón López Beltrán. En un tuit del 2 de noviembre escribió: “De flojera los críticos desubicados y convenencieros. La verdad, hace rato que los de @MolotovBanda dejaron de ser relevantes. Nuestro pueblo hoy está mejor que nunca y muy feliz con la 4T de la vida pública de México”.
No se hizo esperar la respuesta del bajista de Molotov. A través de su cuenta en X (antes Twitter), Paco Ayala replicó con una publicación dirigida a López Beltrán que pronto se viralizó: “¡Ya vi que nos escribió el panzón millonario!! Jaja de mega fan a chairo/idiota! Todos los políticos, absolutamente todos, valen ver**a, pero tu papá más que todos juntos”.
Ya vi que nos escribió el panzón millonario!! Jaja de mega fan a Chairo/idiota! Todos los políticos absolutamente toda valen verga pero tu papá más que todo juntos!!
— Paco Ayala (@Ayalagarras) November 8, 2025
Contexto y significado del enfrentamiento
Este episodio no puede desligarse del historial del grupo: Molotov se ha caracterizado desde sus inicios por una postura crítica hacia el poder político, sin importar partido, lo que queda reflejado en sus letras, conciertos y declaración pública. La declaración del concierto prolonga esa tradición crítica, aunque también se inserta en un contexto de polarización política en México donde la 4T es eje central de debate.
Por su parte, la reacción de López Beltrán representa un esfuerzo por defender la narrativa oficial del movimiento de su padre, y al mismo tiempo cuestionar la relevancia de la banda en el panorama cultural: señala que “hace rato” Molotov dejó de ser significativa.
La respuesta tajante de Ayala, por otro lado, pone en evidencia su postura: no solo rechaza la figura del hijo del ex-presidente sino que extiende la crítica al propio expresidente ejemplificando la idea de que “todos los políticos… valen verga”. Al mismo tiempo, califica con dureza a López Beltrán, lo que intensifica el conflicto y lo convierte en un debate público más que en un simple desencuentro musical.
Los recordatorios de Molotov a la 4T.
— Jesús Rubén Peña (@revistacodigo21) November 2, 2025
Éramos un país bien chingón, dice la banda de México. Molotov celebró su 30 aniversario en el Palacio de los Deportes de CDMX, donde afirmaron no estar alineados con Cuarta Transformación.
Memes saturaron redes. pic.twitter.com/QstQw55663
Implicaciones políticas y culturales
Más allá de las ofensas verbales, este enfrentamiento ilustra varias dinámicas relevantes: primero, la persistencia de Molotov como actor cultural que reivindica la crítica al sistema —inclusive cuando sus propios miembros han sido acusados de parcializados—. Segundo, la manera en que las figuras vinculadas al poder buscan controlar o moderar el discurso cultural que les resulta incómodo. Y tercero, cómo el ámbito de la música de protesta retoma un papel visible en los debates públicos contemporáneos, no solo como entretenimiento sino como plataforma de posicionamiento político.
Para la banda, la provocación es parte de su sello: en esta ocasión, reafirmaron que no se alinean con ninguna estructura política y que mantienen la protesta como método. En cambio, José Ramón López Beltrán al señalar que la banda “dejó de ser relevante” trata de desautorizar su voz crítica desde la dimensión cultural y simbólica.
En definitiva, el cruce entre Paco Ayala y José Ramón López Beltrán es, más allá de los insultos, un síntoma de la tensión que persiste entre arte, poder y discurso público en México.