La caída en la vacunación contra el sarampión en México no fue consecuencia directa de la pandemia de Covid-19, como ha sostenido el discurso oficial en distintos momentos, sino que comenzó antes, en el primer año del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Documentos oficiales, auditorías y datos de organismos internacionales confirman que en 2019 se retrasaron las compras, se adquirieron menos dosis de las necesarias y millones de biológicos permanecieron inmovilizados en almacenes, lo que dejó sin protección a alrededor de 1.5 millones de niñas y niños y debilitó el blindaje sanitario que el país había construido durante décadas