La tranquilidad de una tarde de sábado en los alrededores de la Casa Blanca se rompió poco después de las 6:00 p.m. cuando un hombre de 21 años se acercó a un puesto de control del Servicio Secreto ubicado en la zona de la calle 17 y Pennsylvania Avenue NW, extrajo un arma de fuego de una bolsa y abrió fuego contra los agentes.
Los oficiales respondieron de inmediato al ataque. En el intercambio de disparos, el sospechoso, identificado como Nasire Best, oriundo de Maryland, resultó gravemente herido. Fue trasladado al Hospital Universitario George Washington, donde falleció poco después. No se reportaron bajas entre el personal del Servicio Secreto, aunque un transeúnte resultó herido y se encuentra en estado crítico. Hasta el momento no se ha determinado con precisión quién disparó el proyectil que lo alcanzó.

El presidente Donald Trump se encontraba en ese momento en el Despacho Oval, donde había sostenido una conversación sobre asuntos internacionales, según publicó él mismo en Truth Social poco antes del incidente. Una vez controlada la situación, fue informado de lo ocurrido. No hubo riesgo para su integridad física y el confinamiento temporal en la Casa Blanca fue levantado una vez que se confirmó la neutralización del atacante.
“Thank you to our great Secret Service and Law Enforcement for the swift and professional action taken this evening against a gunman near the White House…” – President Donald J. Trump pic.twitter.com/PCfmZgSC1w
— The White House (@WhiteHouse) May 24, 2026
Best no era un desconocido para las autoridades. Según registros judiciales y fuentes de seguridad, había sido detenido en al menos dos ocasiones durante 2025 por intentar burlar el perímetro de seguridad de la Casa Blanca. En uno de esos episodios, en julio de 2025, fue arrestado tras ignorar órdenes de los agentes, atravesar un torniquete de salida y afirmar que era Jesucristo. En otra oportunidad fue sometido a evaluación psiquiátrica involuntaria. Las autoridades lo consideraban una persona con trastornos emocionales y ya existía una orden de alejamiento relacionada con el complejo presidencial.
Fuentes consultadas por varios medios indican que Best había expresado en redes sociales ideas delirantes, identificándose en ocasiones como una figura divina o como “el nuevo Osama Bin Laden”, y había manifestado intenciones hostiles hacia el presidente. El Servicio Secreto y la Policía de Washington D.C. lo tenían en su radar como individuo con historial de comportamiento errático cerca de la zona restringida.
El incidente generó momentos de tensión visibles. Periodistas y corresponsales que cubren la Casa Blanca fueron resguardados rápidamente en la sala de prensa mientras se activaba el protocolo de seguridad. Sonidos de disparos fueron captados en videos grabados por reporteros en el lugar, y las redes sociales difundieron rápidamente las primeras imágenes del operativo.
Este suceso se suma a una serie reciente de incidentes de seguridad alrededor del presidente Trump, aunque las autoridades han enfatizado que la respuesta del Servicio Secreto fue rápida y efectiva. La investigación, que cuenta con el apoyo del FBI, busca esclarecer completamente el móvil del ataque, aunque los indicios preliminares apuntan a problemas de salud mental más que a una conspiración organizada.
Hasta el momento, no se han revelado detalles adicionales sobre el tipo de arma utilizada ni sobre posibles cómplices. La Casa Blanca y el Servicio Secreto emitieron comunicados breves confirmando los hechos y destacando la profesionalidad de los agentes que actuaron para proteger el perímetro.El caso pone de nuevo en la agenda pública los desafíos que enfrentan los servicios de seguridad para manejar individuos con historial conocido de alteraciones mentales que se acercan repetidamente a zonas de alta protección presidencial.