La designación de Alireza Arafi, de 66 años, busca proyectar una imagen de estabilidad y continuidad religiosa en un momento de vulnerabilidad extrema para la República Islámica. Arafi, quien se desempeñaba como jurista en el poderoso Consejo de Guardianes y director de los seminarios islámicos de Qom, ha sido elegido por la Asamblea de Discernimiento para completar el órgano colegiado que ejercerá las funciones de “Líder Supremo” de forma transitoria.
🚨🚨🚨 AYATOLLAH ALIREZA ARAFI HAS BEEN ELECTED TO TEMPORARILY CARRY OUT SUPREME LEADER'S DUTIES ALONG THE PRESIDENT AND CHIEF OF JUDICIARY pic.twitter.com/Ak49iqsl9X
— Iran Observer (@IranObserver0) March 1, 2026
Este consejo interino está conformado por tres figuras clave: el propio Arafi (representando el poder clerical), el presidente Masoud Pezeshkian (poder ejecutivo) y el jefe del Poder Judicial, Gholamhossein Mohseni-Ejei. Bajo el Artículo 111 de la Constitución iraní, este grupo asume el mando sobre las fuerzas armadas y las decisiones estratégicas de Estado hasta que los 88 clérigos de la Asamblea de Expertos elijan a un nuevo guía permanente, un proceso que podría verse acelerado por el estado de guerra.
Iranian President Masoud Pezeshkian is alive, stating this morning on state-run television that the Interim Leadership Council is now operational and has assumed constitutional control of the Islamic Republic of Iran. Pezeshkian adds that, “We will continue the path of the Leader… pic.twitter.com/QIhDTeRxub
— OSINTdefender (@sentdefender) March 1, 2026
Arafi es visto como un “insider” total del sistema. Su perfil combina una formación teológica de alto nivel con una vasta experiencia administrativa en instituciones como la Universidad Internacional Al-Mustafa. Su nombramiento es interpretado por analistas internacionales como un intento de evitar fracturas internas dentro del estamento clerical y asegurar la lealtad de la Guardia Revolucionaria (IRGC), que ha quedado descabezada tras la muerte de sus principales comandantes en los mismos ataques.

Mientras este consejo intenta consolidar su autoridad, la presión externa no cesa. El presidente Donald Trump ya ha reaccionado al nombramiento sugiriendo que cualquier líder que surja del actual sistema carece de legitimidad ante el pueblo iraní. En las calles, la noticia del nombramiento de Arafi ha sido recibida con escepticismo por los grupos de protesta, quienes ven en este triunvirato simplemente una extensión de la vieja guardia que intentará sofocar la insurrección popular mediante la ley marcial.