En el cruce de Paseo de la Reforma y Bucareli, uno de los puntos más emblemáticos de la capital del país, periodistas, familiares de comunicadores víctimas de la violencia, organizaciones de la sociedad civil y defensores de la libertad de expresión instalaron un antimonumento en memoria de las y los periodistas asesinados y desaparecidos en México, como una exigencia permanente de justicia frente a una crisis que ha colocado al país entre los más peligrosos del mundo para ejercer esta profesión.
La estructura fue erigida como un espacio de memoria colectiva para recordar a quienes perdieron la vida o permanecen desaparecidos debido a la violencia, las agresiones y las condiciones de riesgo que enfrentan quienes ejercen el periodismo. En ella quedaron plasmados los nombres de las víctimas, convertidos en un testimonio permanente del costo humano que ha tenido la falta de garantías para el ejercicio de la libertad de expresión en México.
Durante la instalación del antimonumento, los participantes señalaron que el memorial representa mucho más que un símbolo urbano. Lo definieron como un acto de resistencia frente al olvido, una reivindicación de la dignidad de las víctimas y una denuncia pública de la impunidad que persiste en la mayoría de los casos relacionados con agresiones contra periodistas.
#CDMX Familiares, periodistas y ciudadanos revelaron esta tarde el antimonumento “Aquí Nadie Olvida” en Paseo de la Reforma y Bucareli, en memoria de las y los periodistas asesinados y desaparecidos en México.
— SomoselMedio (@Somoselmedio) May 31, 2026
Al grito de “¡Aquí nadie olvida!”, exigieron verdad, justicia y fin a… pic.twitter.com/GtbWlCI5Og
El sitio elegido para colocar la estructura posee una fuerte carga simbólica. Paseo de la Reforma concentra diversos monumentos y expresiones de memoria impulsadas por colectivos ciudadanos que buscan mantener vigentes las demandas de justicia en torno a distintos episodios de violencia y violaciones a los derechos humanos. Ahora, el nuevo antimonumento incorpora la exigencia de verdad y justicia para quienes fueron asesinados o desaparecidos por causas vinculadas a su labor informativa.
De acuerdo con las cifras difundidas por los organizadores del acto, desde el año 2000 han sido asesinados 219 periodistas en México y al menos 35 permanecen desaparecidos. Estos datos reflejan la magnitud de una problemática que ha sido documentada durante años por organismos nacionales e internacionales dedicados a la defensa de la libertad de prensa y los derechos humanos.
Familiares de las víctimas destacaron que la memoria constituye una herramienta fundamental para evitar que los casos sean archivados en el olvido. Subrayaron que detrás de cada nombre inscrito en el antimonumento existe una historia personal, una trayectoria profesional y una familia que continúa esperando justicia. También insistieron en que la violencia contra periodistas no solo afecta a quienes ejercen la profesión, sino que impacta directamente el derecho de la sociedad a estar informada.
El antimonumento “Aquí Nadie Olvida” en la CDMX.
— Voices in Movement (@VIM_Media) May 31, 2026
Desde el año 2000, en México 219 periodistas han sido asesinadxs y al menos 35 desaparecidxs.
¡Justicia! ¡No estan solxs!
❤️✊🏿 pic.twitter.com/POdiDGsvSK
La instalación del memorial ocurre en un contexto en el que diversas organizaciones han advertido sobre la persistencia de amenazas, agresiones, desplazamientos forzados y asesinatos contra comunicadores en distintas regiones del país. Aunque se han creado mecanismos de protección y se han impulsado reformas institucionales para atender esta problemática, colectivos y especialistas han señalado que los niveles de impunidad continúan siendo uno de los principales obstáculos para frenar la violencia.
Los participantes coincidieron en que el antimonumento permanecerá como una presencia constante en el espacio público para recordar que cada periodista asesinado o desaparecido representa una voz silenciada y una afectación directa a la democracia. Asimismo, señalaron que la estructura busca interpelar tanto a las autoridades como a la ciudadanía sobre la necesidad de garantizar condiciones seguras para el ejercicio periodístico.
Con esta acción, periodistas, familiares y organizaciones civiles transformaron un espacio de tránsito cotidiano en un lugar de memoria y exigencia social. El antimonumento se convierte así en un recordatorio permanente de una deuda pendiente del Estado mexicano: esclarecer los crímenes contra periodistas, castigar a los responsables y garantizar que ninguna voz vuelva a ser silenciada por la violencia.
