El Consejo Coordinador Empresarial (CCE), la principal cúpula del sector privado mexicano, ha anunciado un ambicioso plan para revitalizar la inversión productiva en el país, con un marcado énfasis en el sector energético. José Medina Mora, empresario y fundador de CompuSoluciones, asumió la presidencia del CCE el pasado 10 de diciembre con un discurso centrado en la certidumbre, el diálogo y la reactivación económica. Su propuesta, según lo expuesto en su primer mensaje público como líder del organismo, incluye impulsar al menos diez proyectos insignia de inversión que actualmente se encuentran “atorados” en trámites y obstáculos burocráticos, con especial atención a los vinculados al sector energético, considerado esencial no solo para la industria en general sino para el desarrollo tecnológico y la atracción de capitales que demanda alta capacidad de energía.
Medina Mora subrayó que el objetivo no es únicamente articular inversiones, sino también elevar la participación de la inversión en el Producto Interno Bruto (PIB) del país, que actualmente ronda el 22 %, hacia un 25 % que permita un crecimiento económico sostenido. Para lograrlo, el presidente del CCE planteó la necesidad de identificar y resolver con precisión qué ventanillas administrativas, qué trámites y qué obstáculos han impedido la consolidación de proyectos que potencialmente podrían detonar desarrollo en sectores estratégicos, entre ellos tecnología, centros de datos y nuevas capacidades energéticas, todos sectores que requieren una infraestructura energética robusta y confiable.
#Comunicado| José Medina Mora Icaza (@JoseMedinaMora) asume la Presidencia del Consejo Coordinador Empresarial.
— Consejo Coordinador Empresarial CCE (@cceoficialmx) December 11, 2025
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El énfasis en energéticos no es casualidad. En un entorno donde la disponibilidad de energía, su costo y su marco regulatorio son factores determinantes para la competitividad de las economías nacionales, la iniciativa del CCE se ancla en la convicción de que sin garantizar suficiente energía para la industria, México estará en desventaja frente a mercados regionales y globales. El llamado de Medina Mora a destrabar proyectos en este campo se produce en momentos en que otros actores del sector han señalado retrasos y dificultades para conectar proyectos de energías renovables, así como retos en el establecimiento de condiciones claras para inversiones eléctricas, temas que han sido motivo de debate en los últimos años.
La propuesta de estímulo a estos proyectos se acompaña de un discurso que privilegia el diálogo transversal entre gobierno, empresas y otros actores sociales para “construir consensos” que fortalezcan la certidumbre económica. Medina Mora asumió con la convicción explícita de que el diálogo —y no la confrontación— debe ser la ruta para avanzar, y con la intención de consolidar una agenda económica que privilegie la libre empresa y el progreso del país. Este enfoque busca, además, recuperar la unidad del sector privado después de tensiones internas recientes y posicionar al CCE como interlocutor central frente al gobierno federal en materia de inversión y política económica.
Agradezco el espacio para tener un diálogo con la presidenta @Claudiashein por el bien de México.
— José Medina Mora I. (@JoseMedinaMora) December 9, 2025
Compartimos los mismos objetivos de impulsar la inversión y de lograr un buen resultado para México en la negociación del #TMEC . https://t.co/JwxGcfnbI3
El anuncio de estos proyectos tiene lugar en medio de un debate más amplio sobre la relación entre el sector empresarial y la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, así como las expectativas en torno a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en 2026, en la cual el CCE pretende tener una participación técnica sólida para defender y mejorar las condiciones arancelarias que favorezcan la competitividad mexicana. La iniciativa de Medina Mora se percibe, en este sentido, como un intento de reorientar la acción empresarial hacia un terreno de colaboración pragmática con el Estado, en un momento en que la inversión en México enfrenta desafíos estructurales y globales que requieren respuestas coordinadas.
El éxito o las limitaciones de este plan recién presentado por la cúpula empresarial serán observados de cerca por analistas, inversionistas y actores políticos, pues su ejecución podría marcar el rumbo de la agenda económica del país en los próximos años, especialmente en materia energética, que sigue siendo un eje central para determinar la competitividad y la atracción de capitales en un mercado globalizado cada vez más exigente.