La iniciativa de reforma abre la posibilidad de que capital privado participe en obras de carreteras, trenes, puertos, energía, agua y desarrollo urbano, así como en proyectos vinculados con medio ambiente, sostenibilidad, turismo, parques industriales, salud, educación y tecnología. El eje central de la propuesta es la creación de los llamados “vehículos de coordinación en inversiones”, figuras jurídicas y financieras diseñadas para canalizar recursos mediante esquemas de inversión directa, indirecta o mixta