El 6 de agosto de 2026, exactamente 81 años después de que una bomba de uranio destrozara la ciudad japonesa, decenas de miles de personas guardaron un minuto de silencio a las 8:15 de la mañana. El alcalde Kazumi Matsui volvió a pedir a los líderes mundiales que abandonen la lógica de la disuasión nuclear. Mientras tanto, el inventario global de ojivas sigue superando las 12.000 unidades.