Estas cifras tienen implicaciones múltiples. Primero, reflejan que millones de hogares viven en una situación de precariedad: no solo en el sentido de que no pueden adquirir una vivienda propia, sino también de que residen en asentamientos informales o en barrios marginales carentes de servicios básicos. Y unos 1 120 millones de personas viven en tales condiciones.