El terremoto y el tsunami del 11 de marzo de 2011, que desencadenaron en desastre nuclear, y catástrofes previas que se cobraron millares de vidas como el Gran terremoto de Kanto de 1923, el Terremoto de Kobe de 1995 o el del pasado enero en Noto han marcado la carrera de la capital nipona por diseñar estrategias de respuesta.