El movimiento ambientalista Sélvame del Tren ha llamado de nuevo la atención sobre la persistencia de daños en el sistema kárstico de cenotes y cavernas de la península de Yucatán atribuidos a la construcción del Tren Maya, uno de los megaproyectos emblemáticos impulsados por el Estado mexicano en los últimos años. A través de una reciente inmersión de campo realizada por integrantes del colectivo, que reúne a activistas, especialistas y espeleólogos, se constató que un tramo del sistema subterráneo que había sido señalado por autoridades como “reparado” continúa con daños visibles, entre ellos una columna de hormigón que permanece “completamente reventada”, a pesar de compromisos previos de remediación.
El colectivo ha insistido durante varios años en que las obras del tramo 5 sur del Tren Maya, entre Playa del Carmen y Tulum, han provocado afectaciones significativas al mayor sistema de ríos subterráneos, cuevas y cenotes del mundo, no solo por la deforestación y penetración física, sino por la contaminación y fragmentación de estos ecosistemas frágiles. Denuncias y documentación de grupos como Sélvame del Tren y otros movimientos aliados han señalado que pilotes de acero y concreto, necesarios para sostener la infraestructura, penetraron techos de cavernas y vertieron material en espacios subterráneos, alterando la calidad del agua y el equilibrio ecológico de estas formaciones naturales.
La propia Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) reconoció ante legisladores que las obras del Tren Maya causaron “impactos ambientales” en al menos ocho cavernas y cenotes en el tramo 5, y que se han emprendido trabajos de limpieza y retiro de concreto para mitigar los efectos. Sin embargo, esta admisión no ha disuelto las críticas de los activistas, quienes sostienen que las acciones no han sido suficientes ni concluyentes.
La denuncia más reciente del colectivo se funda precisamente en esta percepción de incumplimiento: tras una inmersión para verificar si las reparaciones se habían llevado a cabo conforme a lo reportado, los activistas hallaron la columna o pilote dañado que, según su relato, todavía yace expuesta y fracturada, con el consecuente riesgo de derrame de concreto y potencial contaminación de las aguas subterráneas. La situación vuelve a poner sobre la mesa la discusión sobre la transparencia y la eficacia de las medidas de mitigación ambiental adoptadas por la autoridad.
Además, la propia Semarnat ha sido criticada por reservar hasta 2028 los estudios técnicos y dictámenes relacionados con los daños ecológicos del Tren Maya, bajo el argumento de que se trata de información clasificada como de “seguridad nacional”, lo que ha generado frustración entre expertos y organizaciones ambientalistas que demandan acceso a datos completos para evaluar la magnitud de las afectaciones y las estrategias de recuperación.
El paisaje cárstico no perdona… https://t.co/vDB2WMIqBQ
— SELVAME (@SelvameMX) January 17, 2026
Para Sélvame del Tren y otras voces críticas, la persistencia de estos daños no solo representa un fracaso en los compromisos de remediación ambiental, sino un reflejo de la tensión entre grandes proyectos de infraestructura y la protección de ecosistemas únicos que son, además, vitales para el abastecimiento de agua, la biodiversidad y el patrimonio geológico de la región. La discusión pública y política al respecto sigue activa, mientras comunidades locales, científicos y activistas demandan una evaluación independiente y una restauración integral que vaya más allá de medidas parciales o declaraciones oficiales.
El paisaje cárstico es por naturaleza frágil.
— Guillermo DChristy 🇲🇽🇺🇦 🇮🇷 🇬🇧 (@gchristy65) January 18, 2026
Se ha advertido desde antes de la construcción del mal llamado, @TrenMayaMX y durante su construcción.
El agua de lluvia absorbe CO2 en su paso por la atmósfera y se acidifica. Esta, disuelve poco a poco la rocas y con el tiempo se… https://t.co/LX6q1hJNQH pic.twitter.com/ynQSlgQWQa