México se encamina hacia una temporada otoño-invierno marcada por el fortalecimiento del fenómeno de El Niño, un patrón climático que puede modificar la distribución de lluvias, la llegada de frentes fríos y las condiciones atmosféricas en distintas regiones del país.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó que El Niño podría alcanzar su máxima intensidad, dentro de la categoría de “muy fuerte”, hacia finales de 2026. En su pronóstico más reciente, el organismo señaló que esta evolución tendrá influencia en la temporada de sistemas frontales 2026-2027.
El momento de mayor intensidad se espera hacia el cierre del año, particularmente durante el periodo comprendido entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Un pronóstico previo del SMN había estimado en 63% la probabilidad de alcanzar esa categoría durante ese trimestre.
El funcionario enfatizó que esta temporada de #FrentesFríos estará marcada por la fase cálida del fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur #ENOS, que seguirá fortaleciéndose durante la actual temporada de lluvias, y alcanzará su máxima intensidad de El Niño muy fuerte, hacia el fin… pic.twitter.com/rqP2OLoVS5
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México tendrá 56 frentes fríos durante la temporada
Uno de los efectos más claros será la actividad de los sistemas frontales. El SMN pronostica 56 frentes fríos entre septiembre de 2026 y mayo de 2027, cuatro más que el promedio climatológico de 50 registrado entre 1990 y 2020.
La distribución prevista contempla tres sistemas en septiembre, siete en octubre, ocho en noviembre, nueve en diciembre, ocho en enero, siete en febrero, seis en marzo, seis en abril y dos en mayo.
De acuerdo con el organismo, alrededor de 32 frentes fríos llegarían entre noviembre y febrero, es decir, más de la mitad de los sistemas previstos para toda la temporada.
La presencia de masas de aire frío procedentes de Canadá y Estados Unidos, combinadas con mayor disponibilidad de humedad, también podría favorecer tormentas invernales, principalmente en el norte y noroeste del territorio mexicano.
¿Habrá más frío y nevadas?
El fortalecimiento de El Niño no significa que todo el invierno vaya a registrar temperaturas extremadamente bajas.
Lo que puede aumentar es la frecuencia de determinados episodios de frío y de sistemas invernales. El SMN advierte que algunas masas de aire frío, al interactuar con humedad suficiente, pueden generar tormentas invernales en regiones del norte y noroeste de México.
También se observa una mayor frecuencia de eventos de Norte, que pueden provocar fuertes rachas de viento, incremento del oleaje y lluvias en zonas costeras del Golfo de México.
Desde el #SMNmx monitoreamos los acumulados de #Lluvia, así como las #Temperaturas máximas y mínimas que se presentan diariamente en el país.
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El Niño también modificará las lluvias
El comportamiento de las precipitaciones tampoco será uniforme en todo el país.
El pronóstico del SMN apunta a que septiembre podría registrar lluvias por debajo del promedio climatológico. Para octubre se esperan condiciones normales o superiores a la media, mientras que en noviembre podrían presentarse lluvias por arriba del promedio en el centro-norte y noreste.
Para diciembre, el noroeste tendría nuevamente condiciones más húmedas de lo habitual, mientras que el occidente y sur podrían registrar precipitaciones por debajo de la media.
Esto significa que El Niño no necesariamente provocará el mismo tipo de clima en todo México: algunas regiones podrían enfrentar periodos más húmedos, mientras otras experimentarían un déficit de lluvia.
¿Qué pasará con los ciclones tropicales?
El comportamiento de El Niño también está relacionado con la actividad ciclónica. El SMN había previsto para 2026 una actividad por arriba del promedio en el Pacífico y cercana o por debajo de lo normal en el Atlántico.
Sin embargo, el desarrollo de El Niño no permite determinar por sí solo cuántos ciclones impactarán directamente territorio mexicano. La trayectoria y efectos de cada sistema dependen de las condiciones atmosféricas y oceánicas que se presenten en ese momento.
El SMN también advierte que durante la transición entre el verano y el otoño todavía pueden desarrollarse ciclones tropicales. En particular, en el Golfo de México, la interacción entre estos sistemas y las masas de aire frío asociadas a los frentes puede modificar sus trayectorias o favorecer que permanezcan durante más tiempo en una zona.