La relación entre México y Estados Unidos ha sido uno de los temas centrales de la agenda política en las últimas semanas, con declaraciones y acciones que ponen a prueba la postura diplomática mexicana. Ante presiones desde Washington —incluidas propuestas de mayor intervención y posibles acciones militares contra cárteles—, la presidenta Claudia Sheinbaum ha seguido una fórmula de calma, diálogo y firme defensa de la independencia nacional, estrategia que algunos analistas han denominado la “receta Kalimán”.
Sheinbaum ha reiterado que “la soberanía e independencia de México no están en negociación”, subrayando que si bien México colabora en seguridad y combate al crimen organizado, no aceptará subordinación ni intervención de fuerzas extranjeras en territorio nacional.
Además, tanto desde el Gobierno como desde otros poderes, se ha reforzado el mensaje de unidad ante presiones externas. De acuerdo con reportes recientes, los tres poderes de la Unión cerraron filas con la presidenta para defender la soberanía mexicana frente a insistencias desde Estados Unidos sobre la participación de agentes extranjeros en operativos contra el narco.
En este contexto, Sheinbaum ha mantenido comunicación con su contraparte estadounidense, incluso sin descartar un encuentro presencial después del 20 de enero, fortaleciendo los canales de diálogo y coordinación sin poner en riesgo los principios de independencia del país.
Tuvimos una muy buena conversación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Hablamos de distintos temas, incluyendo la seguridad con respeto a nuestras soberanías, la disminución del tráfico de drogas, el comercio y las inversiones. La colaboración y la cooperación en… pic.twitter.com/u0aNcSINtF
— Claudia Sheinbaum Pardo (@Claudiashein) January 12, 2026