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Cerremos puertas al reciclaje político

No es tiempo de pactar con el pasado; es tiempo de construir el futuro. Y para eso se requiere firmeza. No podemos caer en la tentación de abrirle las puertas a todos con tal de sumar “estructuras”, “experiencia” o “capital político”. Esa lógica es exactamente la que hundió a los partidos tradicionales. Lo que la gente busca es coherencia, congruencia y una línea clara: si decimos que representamos una nueva forma de hacer política, debemos demostrarlo también en a quién dejamos entrar.
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Opinión Por: Mario Arturo Pico

Puertas Cerradas al Reciclaje Político

En la vida pública mexicana hay fenómenos que parecen cíclicos. Algunos llaman a esto “experiencia”; otros lo nombramos por lo que realmente es: reciclaje político disfrazado de renovación. Hoy, mientras Movimiento Ciudadano crece como una alternativa fresca, moderna y con visión de futuro, surgen figuras provenientes del viejo PRI que, tras décadas de haber representado exactamente lo que hoy queremos dejar atrás, ahora buscan un nuevo refugio bajo el discurso naranja. Y no, no podemos permitir que entren por la puerta grande quienes fueron parte del mismo sistema que frenó al país durante tantos años.

Porque seamos claros: no se trata de haber militado en un partido. La política es dinámica, la gente evoluciona y las ideas cambian. El problema es otro: muchos de estos ex miembros del PRI no vienen a sumar, vienen a reciclar sus privilegios, sus prácticas y sus viejas mañas. Vienen porque su barco se hundió, no porque crean genuinamente en los principios de Movimiento Ciudadano. Y lo peor es que lo hacen con la esperanza de que nadie tenga memoria.

Durante décadas, el PRI gobernó bajo una lógica que combinaba poder con impunidad, clientelas con manipulación y promesas con resultados a medias. Muchos de los que hoy tocan la puerta de MC fueron parte de esas estructuras: disfrutaron del sistema cuando les convenía y hoy intentan venderse como alternativas “independientes”. Pero el país ya despertó, y MC no puede convertirse en un bote de salvavidas para quienes no supieron leer el mensaje de la ciudadanía.

Movimiento Ciudadano ha logrado posicionarse precisamente por lo contrario: por representar una opción que apuesta a las nuevas generaciones, a los liderazgos frescos, a la innovación y a una forma distinta de hacer política. Permitir que los mismos actores de siempre se infiltren diluye esa identidad y, peor aún, contamina la credibilidad que tanto trabajo ha costado construir.

No es tiempo de pactar con el pasado; es tiempo de construir el futuro. Y para eso se requiere firmeza. No podemos caer en la tentación de abrirle las puertas a todos con tal de sumar “estructuras”, “experiencia” o “capital político”. Esa lógica es exactamente la que hundió a los partidos tradicionales. Lo que la gente busca es coherencia, congruencia y una línea clara: si decimos que representamos una nueva forma de hacer política, debemos demostrarlo también en a quién dejamos entrar.

MC no puede darse el lujo de convertirse en un refugio para quienes vienen únicamente a ver qué obtienen. El partido debe ser una plataforma para quienes realmente creen en un México distinto, no para quienes solo vienen a cambiarse de camiseta cuando la suya ya está desgastada.

Hoy más que nunca debemos cuidar el proyecto. Porque de nada sirve hablar de futuro si lo llenamos de los mismos que ya fallaron. El mensaje es claro: Movimiento Ciudadano no está para reciclar políticos del pasado, está para construir liderazgos del mañana.

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Enboga.

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