En el estado de Campeche, una nueva encuesta de la firma Enkoll para el diario El Universal documenta una evaluación negativa mayoritaria al desempeño de la gobernadora Layda Sansores, del partido Morena. Según el estudio, 53 % de las personas entrevistadas desaprueba su gestión al frente del gobierno estatal, mientras que 44 % de los encuestados tiene una percepción «mala o muy mala» de ella.
El sondeo señala que 89 % de los campechanos afirma conocer a la mandataria. De ese universo, apenas 41 % declara tener una opinión buena o muy buena, en tanto que 44 % se inclina por una percepción negativa. En cuanto a la calificación promedio otorgada al gobierno estatal, se sitúa en 5.7 puntos, siendo aprobado por 43 % de los entrevistados y reprobado por 53 %.
Este panorama cobra relevancia si se considera que, a pesar de la desaprobación hacia la gobernadora, el apoyo electoral para Morena permanece hasta el momento, pues el partido guinda en la entidad mantiene la preferencia electoral, seguido por Movimiento Ciudadano, lo cual sugiere una distinción marcada entre la valoración personal de Sansores y el respaldo partidista.

Este contraste plantea varios interrogantes sobre la dinámica política en Campeche. Por un lado, la gobernadora enfrenta un deterioro en su imagen pública que podría debilitar su margen de maniobra política y gubernamental. Por otro, el mantenimiento de la preferencia partidista coloca al partido en una situación relativamente favorable de cara a futuros procesos electorales, aun cuando el liderazgo local esté bajo presión.
Diversos analistas consultados señalan que una de las claves para entender este fenómeno radica en la relación entre gobernabilidad y percepción ciudadana. Si bien el gobierno de Sansores ha impulsado políticas de visibilidad mediática —como reformas a la ley de expropiaciones, censura o fuertes operativos estatales—, estas acciones también han generado resistencias y críticas desde la sociedad civil. La percepción de mala gestión puede estar vinculada, según especialistas, a la sensación de que ciertas decisiones responden más a gestos simbólicos que a mejoras concretas en servicios públicos básicos o en el clima de seguridad.
Aunado a ello, la persistente ventaja de Morena implica que el electorado separa su valoración personal hacia la gobernadora de su adhesión partidista, lo cual se convierte en un escenario ambivalente para el equipo de Sansores: mantener la legitimidad partidista mientras se reconstruye la confianza hacia su persona.
En definitiva, la encuesta de Enkoll para El Universal arroja un diagnóstico claro: la gobernadora Layda Sansores atraviesa una fase de desaprobación ciudadana significativa, mientras el partido Morena conserva un respaldo electoral. El cruce de esos dos vectores —imagen individual versus fuerza partidista— marcará sin duda el rumbo político de Campeche en los próximos tramos de esta administración con personajes en la oposición creciendo y tomando mayor confianza en la ciudadanía como Movimiento Ciudadano, que aparece en el segundo lugar de las preferencias electorales en el estado.