En México, la salud mental en el trabajo dejó de ser un tema aislado para convertirse en una realidad cotidiana que impacta tanto en la vida de las personas como en la productividad de las organizaciones. Estudios recientes muestran que hasta 75 % de los trabajadores mexicanos experimentan estrés laboral, una cifra que supera a otros países y coloca a la salud mental como un desafío estructural para la fuerza laboral.
El síndrome conocido como burnout, caracterizado por agotamiento físico y emocional, distanciamiento de las responsabilidades y bajos niveles de logro personal, ya se manifiesta de manera frecuente en sectores diversos. Según un reporte de Buk, 72 % de los colaboradores ha sentido burnout en el último año y un 12 % lo vive con alta frecuencia.
Los efectos personales van mucho más allá del cansancio: dificultad para dormir, menor concentración, irritabilidad y deterioro de relaciones personales son algunos de los impactos más reportados por trabajadores.
Pero el impacto también tiene un lado económico. La falta de apoyo en las empresas para gestionar estos factores se traduce en reducción de productividad, ausentismo y mayor rotación de personal. Un dato contundente: solo el 57 % de quienes experimentan estrés laboral dice recibir apoyo de su empleador para mejorar su bienestar emocional.
'Burnout', demasiado estrés laboral. #Contraportada @Gaceta_UNAM > https://t.co/iustRbQ5Uy pic.twitter.com/Pq7kwkW4cd
— UNAM (@UNAM_MX) August 3, 2023
Entender este fenómeno no solo es clave para la salud de las personas, también lo es para las compañías que buscan talento comprometido y productivo. La conversación sobre salud mental no debe quedarse en la anécdota, sino convertirse en un eje de cultura organizacional — porque sin bienestar emocional, la productividad se desvanece.