En medio de un escenario de alta tensión en Oriente Medio, el gobierno de Irán ha delineado una serie de condiciones que considera indispensables para avanzar hacia el fin del conflicto regional, centradas en el cese inmediato de hostilidades, garantías internacionales de seguridad y el reconocimiento de sus intereses estratégicos. La postura fue expuesta por el presidente Masud Pezeshkian, quien ha insistido en que su país no es responsable del origen de la confrontación y que sus exigencias buscan establecer un marco duradero de estabilidad