La llegada del petrolero ruso Anatoly Kolodkin a Cuba marca un nuevo episodio en la disputa geopolítica por el suministro energético a la isla, en un contexto de crisis interna agravada por la escasez de combustible y las restricciones impuestas por Estados Unidos. El buque, cargado con aproximadamente 100 mil toneladas métricas de crudo —equivalentes a unos 730 mil barriles—, arribó a aguas cubanas tras zarpar del puerto ruso de Primorsk a inicios de marzo, convirtiéndose en el primer envío de este tipo en al menos tres meses