En uno de los discursos más audaces y posiblemente históricos pronunciados en el Foro Económico Mundial en Davos, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, lanzó una crítica sin precedentes al estado de las relaciones internacionales y a la pasividad con la que, hasta ahora, muchas democracias han enfrentado la erosión del multilateralismo. Su intervención, descrita por observadores como “contundente” y “brutalmente honesta”, reclamó un cambio de era: “el orden basado en normas ha muerto” y lo que sigue no es una transición suave sino una ruptura profunda en la arquitectura mundial.