El presidente de Argentina, Javier Milei, aseguró que los gobiernos de México y Brasil, así como el Partido Demócrata de Estados Unidos, financiaron una presunta “campaña antiargentina” surgida después de la derrota de la selección albiceleste frente a España en la final de la Copa del Mundo de Futbol, celebrada el pasado 19 de julio. El mandatario realizó las acusaciones durante una entrevista concedida a Radio Mitre, aunque no presentó pruebas ni citó evidencias que respaldaran sus afirmaciones.
Durante la conversación con la emisora argentina, Milei sostuvo que una parte importante de los recursos destinados a esa supuesta operación provino del gobierno brasileño y aseguró que el financiamiento también habría sido aportado por México y por el Partido Demócrata estadounidense. Según el mandatario, estos actores representarían a las principales fuerzas progresistas interesadas en desacreditar a su administración debido a las políticas económicas impulsadas por su gobierno.
“El 25 por ciento de los recursos salió del gobierno de Brasil”, afirmó Milei, quien agregó que la campaña también fue “financiada por México, por el Partido Demócrata en Estados Unidos”. En el mismo espacio sostuvo que dichos sectores “no quieren que las ideas de la libertad funcionen porque si usted empieza a demostrar que corriendo del Estado a los parásitos la gente está mejor, tienen un problema enorme”.
Las declaraciones se produjeron en medio de una intensa controversia internacional derivada del comportamiento de la selección argentina tras perder por 1-0 ante España en la final del Mundial. Luego del silbatazo final, varios futbolistas argentinos protagonizaron momentos de tensión y el plantel dio la espalda durante la ceremonia de premiación al equipo español, campeón del torneo. Posteriormente también se difundieron denuncias sobre agresiones de aficionados argentinos contra periodistas e influenciadores españoles, además de la circulación de mensajes con contenido racista y clasista dirigidos contra otras selecciones y países.
Javier Milei acusó a México y Brasil de financiar una presunta “campaña antiargentina” para desacreditar a su administración
— Manuel Lopez San Martin (@MLopezSanMartin) July 26, 2026
Esto previo a las elecciones presidenciales en Argentina
📹 Radio Mitre pic.twitter.com/2l5jYD1zti
En sus declaraciones a Radio Mitre, Milei no hizo referencia a esos episodios ni a las críticas internacionales surgidas por la conducta de jugadores e hinchas argentinos durante y después de la final. En cambio, atribuyó la ola de cuestionamientos a una estrategia política internacional dirigida contra su gobierno.
Las afirmaciones del mandatario ocurrieron apenas un día después de protagonizar un nuevo conflicto diplomático con Brasil, considerado el principal socio comercial de Argentina. Durante una visita a São Paulo, Milei participó en un acto político en respaldo de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien busca la Presidencia brasileña en las elecciones previstas para octubre.
En ese evento, el jefe de Estado argentino intervino de manera abierta en la política interna brasileña al llamar al presidente Luiz Inácio Lula da Silva “ladrón”, “basura socialista” y “presidiario”, además de sostener que Flávio Bolsonaro representa la única alternativa para impedir la continuidad del actual proyecto político en Brasil.
Las declaraciones provocaron una inmediata reacción del gobierno brasileño. El domingo, la administración de Lula llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y convocó al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para solicitar explicaciones sobre la actuación del presidente argentino en territorio brasileño.
Durante la misma gira, Milei también lanzó críticas contra el ministro del Supremo Tribunal Federal de Brasil, Alexandre de Moraes, a quien insultó por impedirle visitar en prisión al expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de cárcel por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado ocurrido en enero de 2023.
— Presidenta… el Presidente Javier Milei acusó que hay una campaña antiargentina orquestada desde su gobierno…
— Melissa Ⓜ️ (@Melissa_Bely) July 27, 2026
— Es falso… porque nosotros…
¡ no acostumbramos meternos con otros países !
Lo dice la que SIEMPRE se está metiendo en los asuntos internos de otros países. pic.twitter.com/2A9biyQ1mL
En la entrevista radiofónica, el mandatario argentino defendió tanto su participación en la campaña brasileña como los señalamientos contra Lula y De Moraes. Como argumento, recordó que el presidente brasileño visitó en Buenos Aires, durante julio del año pasado, a la expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, quien cumple prisión domiciliaria tras haber sido condenada por corrupción. Al referirse a ese encuentro, Milei afirmó: “El expresidiario vino a saludar a la rea”.
La escalada de declaraciones también provocó críticas dentro de Argentina. El diario La Nación, identificado históricamente con posiciones conservadoras, publicó un editorial en el que cuestionó con dureza la actuación del presidente y advirtió que su comportamiento abrió una crisis diplomática de dimensiones inéditas con Brasil.
El periódico sostuvo que Milei volvió a demostrar “que la lista de lesiones autoprovocadas, a sí mismo y al país, no tiene ni parece tener fin” y consideró que el conflicto iniciado con Brasil representa un episodio sin precedentes con el mayor país de Sudamérica y principal socio comercial argentino.
El análisis editorial agregó que diplomáticos, especialistas en relaciones internacionales y exfuncionarios de ambos países coinciden en que se trata de la mayor crisis diplomática entre Argentina y Brasil en al menos medio siglo. Asimismo, señaló que la actitud del mandatario contribuye a reactivar una narrativa negativa sobre Argentina, alimentada tras la final del Mundial por expresiones consideradas xenófobas, racistas y violentas difundidas por algunos funcionarios, aficionados y jugadores.
Finalmente, el editorial advirtió que la falta de condena oficial a esas conductas, sumada al tono empleado por Milei en sus recientes intervenciones públicas, deteriora la imagen internacional de Argentina y debilita su capacidad de influencia en el ámbito regional, en un contexto marcado por crecientes tensiones diplomáticas con uno de sus principales aliados económicos y políticos.