En una decisión que da cuenta de las tensiones persistentes entre la administración de Claudia Sheinbaum Pardo y la Casa Blanca de Donald Trump, la presidenta de México anunció este martes durante su conferencia matutina que su gobierno ha rechazado formalmente participar como miembro activo en la llamada Junta de Paz convocada por el mandatario estadounidense para abordar la crisis en Medio Oriente. No obstante, México asistirá como observador a la reunión, a través de su representante permanente ante las Naciones Unidas, Héctor Vasconcelos.
La mandataria explicó que la postura de su gobierno se deriva de un principio de política exterior de larga data, en el que la inclusión equitativa de todas las partes en conflicto —en este caso tanto Israel como Palestina— es un requisito sine qua non para cualquier proceso serio de negociación. En el comunicado oficial enviado al gobierno estadounidense se reconoce “la búsqueda de la paz en cualquier espacio que se abra”, pero se subraya que la estructura del encuentro propuesto por Trump no contempla la participación de Palestina en igualdad de condiciones. México, recordó Sheinbaum, reconoce a Palestina como un Estado —una postura que ha sido reiterada por el gobierno mexicano en distintos momentos de la crisis— y considera indispensable que tanto ese Estado como Israel estén presentes de manera paritaria en iniciativas de paz.
🔴 México no participará en la Junta de paz de Trump; Sheinbaum revela la razón https://t.co/1FZpQKYAII
— Político MX (@politicomx) February 17, 2026
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que México no participará en la cumbre convocada por Donald Trump. Aunque reconoció el esfuerzo por la paz, la mandataria señaló una… pic.twitter.com/oLm2KlqNuK
Aunque el anuncio de Trump sobre la Junta de Paz incluyó la promesa de destinar más de cinco mil millones de dólares a iniciativas de reconstrucción humanitaria en Gaza, así como compromisos de seguridad y estabilidad, la convocatoria ha sido objeto de críticas por parte de diversos actores internacionales por percibirse como una alternativa bilateral o paralela a los mecanismos multilaterales tradicionales como los impulsados por la Organización de las Naciones Unidas. México, al optar por enviar únicamente una representación observadora, busca mantener su coherencia con los principios del derecho internacional, entre ellos la participación plena de todas las partes involucradas y el respeto al marco institucional existente.
La decisión de Sheinbaum se da en un contexto de relaciones diplomáticas complicadas entre México y Estados Unidos, particularmente desde que Trump regresó a la Casa Blanca. Aunque ambos países mantienen estrechos vínculos comerciales y de seguridad, la política mexicana ha enfatizado con firmeza su independencia en asuntos de política exterior, incluso en temas de alto perfil global como el conflicto en Medio Oriente. La negativa de México a integrarse de forma activa a la Junta de Paz se alinea, además, con una postura consistente de apoyar soluciones multilaterales y la resolución pacífica de conflictos bajo la égida de organismos internacionales.
Sheinbaum reiteró que la asistencia de México como observador no implica una aprobación tácita de los términos de la iniciativa de Trump, sino una forma de mantenerse informada y poder seguir promoviendo la paz desde una posición independiente. La presencia de Vasconcelos ante la ONU como observador permitirá al país vigilar de cerca las discusiones y, eventualmente, sumar aportes desde su propia visión diplomática sin comprometer su postura sobre la indispensable participación de todas las partes en conflicto.