El desalojo de 936 perros y gatos del Refugio Franciscano, ubicado en la alcaldía Cuajimalpa, ocurrió en medio de una disputa judicial por la posesión del predio, señalamientos de intereses comerciales e inmobiliarios y acusaciones de presunto desacato a suspensiones de amparo vigentes. Abogados del refugio y especialistas en derecho sostienen que el operativo realizado por autoridades capitalinas se ejecutó pese a resoluciones judiciales que ordenaban proteger la vida, integridad, salud y bienestar de los animales, independientemente del conflicto por el inmueble