Opinión Por: Luis Felipe GarcÍa Chávez
La especulación hídrica como perversidad institucional
La especulación se refiere a una operación comercial que se practica con mercancías, valores o efectos públicos, con ánimo de obtener lucro. Cuando este término se aplica a un elemento vital considerado derecho humano como lo es el agua, bajo una estrategia sistemática, calculada y sin importar lucrar con la necesidad de la gente, es la forma en que una política pública hace la diferencia de un gobierno a otro.
Antes del 31 de octubre, señalé que, a partir de la operación caudal, realizada por parte del gobierno federal para regularizar los pozos clandestinos y a los llamados “piperos”; se generaría un conflicto social por la escasez de agua que esta medida implicaba, sobre todo en las comunidades que no están integrados a la red del organismo de agua municipal.
Confirmo ahora, como lo afirmé en un video público, que el municipio no estaba preparado para la emergencia; afortunadamente para unos y desafortunadamente para otros, el tiempo siempre pone a todos en su lugar y justa dimensión.
Pero cualquier situación se hubiera podido comprender; el cierre de pozos y retención de la operación de pipas; que AL MISMO TIEMPO el gobierno municipal no tuviera suficiente infraestructura para surtir agua en sus propias pipas; que se colapsaran los tanques de abasto y se realizaran SIMULTÁNEAMENTE los mantenimientos de varios pozos en lugar de hacerlo de forma escalonada……. Todo hubiera sido “interpretado” como una dinámica de gobierno que no podía haberse evitado, aunque siempre hubiera otra alternativa.
Lo que no puede y no debe hacer cualquier gobierno es que en esta crisis, de la cual el único responsable es el que administrativamente aplica la política pública sobre el agua, la gente advierta que SÍ HAY AGUA, pero solamente para el que pueda pagarla al precio que los dueños de las pipas impongan, siempre con un “conveniente” aumento del doble o triple de lo que valía hace un mes, en un sistema de mercado sobre oferta y demanda que un gobierno que se dice de izquierda no debería fomentar sobre todo en este caso.
Para ser más claros, pareciéramos estar viviendo un desabasto artificial generado con la expectativa de que “algunos” -SEAN FUNCIONARIOS O PARTICULARES-, obtengan un beneficio económico y eso no solamente mezcla la perversidad institucional con la mezquindad humana, proporcional entre lo que sufre el ciudadano que no tiene agua y lo que ganan los que administran, surten o comercializan el suministro del vital líquido. Y si no, que digan lo contrario.
* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Enboga.