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Nuevo año, nuevos comienzos: romper con el club de Toby o repetir el fracaso

La meta es clara: guiar al movimiento hacia la victoria. Pero esa ruta no pasa por la complacencia ni por la simulación interna. Pasa por abrir el movimiento, oxigenarlo, escuchar a quienes sí caminan colonias, a quienes sí dan la cara, a quienes entienden que la política no es pertenecer a un grupo, sino servir a una causa.
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Opinión Por: Mario Arturo Pico

Nuevo año, nuevos comienzos: romper con el club de Toby o repetir el fracaso

Un nuevo año siempre abre la puerta a los discursos cómodos sobre cambios y renovaciones. Pero en política, los nuevos comienzos no se decretan: se demuestran. Y si Chihuahua quiere escribir un nuevo capítulo en su rumbo político, lo primero que debe hacer es romper con aquello que lo ha mantenido estancado. Dentro de Movimiento Ciudadano, ese lastre tiene nombre y apellido político: el llamado “club de Toby”, un grupo cerrado que habla mucho, decide entre pocos y ha hecho muy poco.

Durante demasiado tiempo, algunos han confundido el movimiento con un espacio de privilegios, no de trabajo. Han usado el color, el discurso y las siglas como escudo, pero no como responsabilidad. Mientras Chihuahua enfrenta problemas reales —inseguridad, abandono institucional, falta de oportunidades y una ciudadanía cada vez más exigente— este grupo se ha dedicado a administrar el silencio, a simular operación política y a vivir del recuerdo de lo que pudo ser y nunca fue.

El nuevo año exige algo distinto. Exige dejar atrás la política de café, de escritorio y de grupo exclusivo. Exige entender que los movimientos que no evolucionan, se convierten en clubes, y los clubes no ganan elecciones ni transforman realidades. El “club de Toby” ha demostrado una desconexión total con la calle, con la gente y con la urgencia del momento histórico que vive Chihuahua.

Hablar de nuevos capítulos implica tomar decisiones incómodas. No se puede aspirar a la victoria repitiendo a los mismos que no dieron resultados. No se puede hablar de cambio cuando los liderazgos siguen siendo los mismos de siempre, rotándose entre cargos, posiciones y reflectores, pero sin un solo logro tangible que mostrarle a la ciudadanía.

La meta es clara: guiar al movimiento hacia la victoria. Pero esa ruta no pasa por la complacencia ni por la simulación interna. Pasa por abrir el movimiento, oxigenarlo, escuchar a quienes sí caminan colonias, a quienes sí dan la cara, a quienes entienden que la política no es pertenecer a un grupo, sino servir a una causa.

Chihuahua no necesita un Movimiento Ciudadano cómodo; necesita uno incómodo para el poder, incluso para el poder interno. Necesita valentía para decir las cosas como son y carácter para romper inercias. Porque si el movimiento no se sacude desde dentro, la ciudadanía lo hará desde fuera, con su voto o con su indiferencia.

Este nuevo año no debe ser un simple cambio de calendario, sino un punto de quiebre. O Movimiento Ciudadano rompe con el “club de Toby” y se convierte en una verdadera opción de futuro, o seguirá siendo rehén de quienes no han hecho nada, pero tampoco están dispuestos a hacerse a un lado.

Los nuevos comienzos no perdonan la mediocridad. Y Chihuahua ya no tiene tiempo para ella.

* Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las escribe y firma, y no representan el punto de vista de Enboga.

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