David Olivo fijó una postura clara: el problema debe atenderse desde la regulación y la acción efectiva, no desde la prohibición absoluta que, en su visión, corre el riesgo de convertirse en letra muerta y beneficiar al mercado negro. Así lo expuso durante su colaboración semanal en Radio Fórmula, donde abordó el tema desde una óptica de salud pública y no de cálculo político