La Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) de Colombia anunció en las últimas horas un avance que, de confirmarse plenamente, marcaría un hito en la historia reciente del país. Después de casi 60 años de incertidumbre sobre el paradero de los restos del sacerdote y sociólogo Camilo Torres Restrepo, un equipo de antropólogos forenses —en el marco de un proceso técnico-científico riguroso— ha hallado en el departamento de Santander lo que, según las primeras evidencias y análisis históricos, correspondería al cuerpo del sacerdote que murió en combate el 15 de febrero de 1966, durante su primer enfrentamiento con tropas del Ejército Nacional cuando militaba en las filas del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
El caso de Camilo Torres ha sido durante décadas uno de los más emblemáticos y debatidos en Colombia en relación con los efectos del conflicto armado interno y la búsqueda de verdad para las familias de los desaparecidos. Tras su muerte en el corregimiento de Patio Cemento, en el municipio de El Carmen de Chucurí, el paradero de su cadáver nunca fue oficialmente documentado, alimentando versiones de que las fuerzas militares de la época ocultaron su cadáver para evitar que su figura se convirtiera en símbolo de resistencia.

La UBPD, organismo creado para investigar de forma humanitaria y extrajudicial los casos de personas desaparecidas en el marco del conflicto, había recibido la solicitud de búsqueda de Torres desde 2019. En los últimos dos años, combinando análisis de fuentes históricas, testimonios, revisión documental, técnicas geomáticas y peritajes forenses, logró formular hipótesis sólidas sobre el posible lugar donde yacen sus restos. Los avances permitieron la recolección de muestras óseas ahora analizadas por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, aunque autoridades han aclarado que todavía se encuentran en la fase de verificación científica y no todos los procesos de identificación están concluidos.

La figura de Torres, más allá de su muerte, ha trascendido como un referente simbólico y político. Pionero en Colombia de la llamada teología de la liberación —corriente de pensamiento que en América Latina articuló la fe cristiana con la crítica a las injusticias socioeconómicas—, fue cofundador de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia antes de tomar la decisión, en 1965, de unirse a la lucha armada inspirada en parte en la búsqueda de transformaciones sociales profundas.
Tras darse a conocer el hallazgo preliminar, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, emitió una declaración pública en la que afirmó que, de confirmarse la correspondencia de los restos con los de Camilo Torres Restrepo, estos serán “respetados y depositados con honores” en la Universidad Nacional de Colombia. En su pronunciamiento, Petro destacó el legado intelectual y social de Torres como fundador de la Facultad de Sociología y como figura clave de la teología de la liberación en el mundo, resaltando su doble condición de sacerdote y revolucionario.
El cuerpo del sacerdote Camilo Torres Restrepo será respetado y depositado con honores como el fundador de la facultad de sociología de la Universidad Nacional y como fundador de la teología de la liberación en el mundo. Sacerdote y revolucionario. https://t.co/AUQGPdEg3A
— Gustavo Petro (@petrogustavo) January 24, 2026
La respuesta oficial del presidente ocurre en un contexto en el que Colombia encara un proceso de memoria histórica y reconciliación que incluye la búsqueda de miles de personas desaparecidas durante décadas de conflicto armado. La UBPD ha reportado avances importantes en la recuperación e identificación de restos que podrían pertenecer a desaparecidos, y el supuesto hallazgo de Torres —figura con profundo arraigo en el imaginario político y social del país— ha intensificado el debate sobre la memoria histórica, el derecho a la verdad y la justicia para las víctimas.
Sin embargo, fuentes oficiales han mantenido cautela. Aunque algunos medios locales y sectores del gobierno han hablado de una confirmación, el Instituto de Medicina Legal y la propia UBPD han señalado que los análisis forenses aún están en curso y que, hasta no completarse plenamente, no puede hablarse de una identificación definitiva de los restos como pertenecientes a Camilo Torres. Esta cautela científica contrasta con las declaraciones políticas y subraya la complejidad de un caso que combina ciencia forense con memoria histórica y sensibilidad política.
La posible recuperación de los restos del ‘cura guerrillero’ se produce en un momento clave para Colombia, apenas semanas antes de conmemorarse el 60º aniversario de la muerte de Torres, y reaviva las discusiones sobre su legado multifacético: sacerdote, sociólogo, profesor universitario, agitador social y militante insurgente. Para algunos, representa un emblema de compromiso con los sectores más desfavorecidos y un impulso ético en favor de la justicia social; para otros, su paso por la lucha armada fue una elección controvertida que define parte del debate político e histórico del país.
Mientras la comunidad forense continúa con los análisis y la sociedad colombiana evalúa las implicaciones simbólicas y políticas del hallazgo, el país se sitúa nuevamente ante la tensión entre memoria, verdad y reconciliación, una tensión que muchos consideran indispensable para la construcción de una paz duradera. La búsqueda de Camilo Torres Restrepo, en este sentido, se convierte en un espejo de las múltiples heridas todavía por cerrar en el tejido social colombiano.