El volcán Kīlauea, uno de los más activos del mundo, registró una nueva erupción la noche del 15 de febrero. El fenómeno, que incluyó fuentes de lava de gran altura y emisiones de gases volcánicos, fue documentado por autoridades científicas y generó un amplio impacto visual, aunque sin afectaciones directas a zonas habitadas.
La actividad volcánica del Kīlauea volvió a captar la atención internacional luego de que, se observaran potentes fuentes de lava emergiendo desde el cráter Halemaʻumaʻu, ubicado dentro del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái. Las imágenes, compartidas ampliamente en redes sociales y por organismos científicos, mostraron columnas incandescentes iluminando el cielo nocturno, un espectáculo tan impresionante como inquietante.

De acuerdo con los reportes preliminares del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), la erupción forma parte de un episodio eruptivo que ya se venía monitoreando desde semanas previas. Los especialistas explicaron que el volcán presentó un aumento gradual en la presión interna del magma, lo que derivó en la expulsión violenta de lava y gases volcánicos, principalmente dióxido de azufre.
Las autoridades aclararon que, hasta el momento, la actividad se mantiene confinada dentro del cráter y no representa una amenaza inmediata para comunidades cercanas. No obstante, se activaron protocolos de vigilancia reforzada ante el historial del Kīlauea, un volcán que ha protagonizado algunas de las erupciones más destructivas de la historia reciente de Hawái, como la de 2018, que obligó a evacuar a miles de personas.
El Parque Nacional de los Volcanes informó que algunas áreas fueron cerradas de manera preventiva para evitar riesgos a visitantes, principalmente por la posible acumulación de gases tóxicos y partículas volcánicas en el aire. Expertos en salud pública advirtieron que personas con problemas respiratorios deben evitar la exposición prolongada, incluso a varios kilómetros del cráter, dependiendo de la dirección del viento.
Desde el punto de vista científico, esta erupción representa una oportunidad clave para el estudio del comportamiento volcánico. Vulcanólogos señalaron que el Kīlauea es uno de los volcanes más monitoreados del planeta, con sensores sísmicos, cámaras térmicas y estaciones de medición de gases que permiten obtener datos en tiempo real. Esta información resulta fundamental para anticipar escenarios de riesgo y mejorar los sistemas de alerta temprana.
Las imágenes del evento se viralizaron rápidamente. Usuarios locales, turistas y cuentas oficiales compartieron videos donde se observan las fuentes de lava elevándose decenas de metros, así como el resplandor rojo que cubrió el horizonte. Las autoridades aprovecharon la difusión para reiterar mensajes de precaución y desmentir rumores sobre evacuaciones masivas.

Aunque el espectáculo natural despertó fascinación a nivel global, los expertos insisten en que el Kīlauea es un recordatorio constante del poder de la naturaleza y de la importancia de la vigilancia científica permanente. La actividad volcánica continuará siendo evaluada en los próximos días para determinar si el episodio se intensifica, se estabiliza o disminuye gradualmente.
Por ahora, el volcán permanece bajo observación continua, mientras Hawái vuelve a convivir con uno de sus habitantes más imponentes y, a la vez, más impredecibles.
El volcán Kilauea en Hawái entró en erupción en las últimas horas, lanzando fuentes de lava y enviando columnas de ceniza y humo por sus laderas.
— NMás (@nmas) February 16, 2026
Según el Servicio Meteorológico Nacional estadounidense, la columna de esta erupción alcanzó los 35,000 pies sobre el nivel del mar.… pic.twitter.com/X2mZ8vaJOb