En el marco del Día de la Niña y el Niño, especialistas en derechos humanos, educación y desarrollo social coinciden en que uno de los principales obstáculos estructurales para garantizar el bienestar de las infancias es el adultocentrismo, una lógica profundamente arraigada que coloca a las personas adultas como centro de poder, conocimiento y toma de decisiones, relegando a niñas, niños y adolescentes a un rol subordinado y, en muchos casos, invisibilizado