La detención de Mauro Antonio “N”, secretario de Tránsito de Iguala, no es solo un arresto por posesión de armas; representa la captura de una pieza clave en la estructura municipal que, según las investigaciones, facilitó la logística criminal durante la noche de Iguala en 2014. Su vinculación al caso Ayotzinapa reactiva la presión sobre la red de complicidades locales que aún operan en Guerrero.