Según el documento firmado por más de una decena de colectivos —entre ellos Greenpeace México, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) y la Alianza Mexicana contra el Fracking—, las precipitaciones extremas son la manifestación de una crisis climática que se agrava por la dependencia de México a los combustibles fósiles y por la falta de planeación ambiental.